martes, 17 de octubre de 2006

Los bolivianos no deberíamos trabajar

Javier Paz García

Sorprendente declaración hecha por el actual canciller, David Choquehuanca. Sorprendente porque tal sentencia implica que los bolivianos actualmente trabajamos, lo cual me niego a creer. Los bolivianos no trabajamos, vivimos como vividores, buscando la vida fácil. Y por eso somos el país más pobre de América.
El boliviano de la clase baja es un haragán. No le interesa producir por encima de lo necesario para su mínima subsistencia y así mejorar su nivel de vida y el de su familia, no le interesa la educación de sus hijos (y peor de sus hijas) y es un borracho e irresponsable. Me contaba un amigo que administraba una imprenta que los lunes no faltaban ausencias entre sus empleados (borracheras de fin de semana). Si habían recibido sueldo el viernes, era peor: se bebían hasta la leche para sus hijos y terminaban en la cárcel por pegarle a su mujer. Así es la clase baja, sin aspiraciones de superarse, sin deseos de escapar de las cadenas de la pobreza, siempre arreados como bueyes.
Nuestra clase media está repleta de vividorcitos. Aquellos que viven tumbando a la gente con el cuento del tío. Los que llegan con ese negocio que te va a hacer millonario en dos meses – si me adelantás cien dolaritos. Son estos verdaderos parásitos que no producen ni lo necesario para su propia subsistencia y tienen que tomarlo de otros.
Luego tenemos a las clases altas, a los “patricios” de la nación. Estos que ya sea por designios de Dios, la providencia o la suerte, están en una posición económica y política privilegiada y tienen todas las condiciones y los medios para ser los líderes de la nación, los guías del pueblo, los que levanten a Bolivia de su letargo y eleven a las clases inferiores. Sin embargo, esta clase se consagró a usufructuar del gobierno y vivir la buena vida. Aquí están los empresarios que manejan la última Land Cruiser mientras sus empresas están en quiebra. A esta clase que, por orden natural está destinada a liderar, le interesa más aparecer en la sección de sociales y que la hija tenga la más lujosa fiesta de quinceaños. Si en el presente sufrimos el infortunio de tener un presidente sin la preparación ni el carácter necesarios para ser un buen estadista, es porque en el pasado nuestra clase alta produjo líderes altamente preparados… para la melea y nada más.
En la juventud pongo pocas esperanzas. Esta vive para esperar los viernes y así poder alcoholizarse hasta la idiotez. Se cree con derecho a todo tipo de atropellos. Si uno de estos intocables bota botellas en la acera, pobre del paquito que se aventure a reclamarle ¿no ven que es hijo o sobrino de tal ministro? Si a uno se le ocurre pararse en plena avenida a conversar tendido, ojala el de atrás no ose tocar la bocina, porque no importa si es niño, mujer o anciano, va a recibir una tunda por atrevido. Para ellos es más importante estar en la comparsa que pega, que la situación del país; sacan sus títulos universitarios invitando churrascos a sus profesores y comprando sus tesis y saben perfectamente quien es Paris Hilton pero nunca han escuchado de Pedro Shimose.
Vivimos en una sociedad donde hacer huelgas y bloqueos es más rentable que crear bienes y servicios; donde nadie paga impuestos pero exige que el gobierno le compre hasta las camisas; donde la causa de nuestras desgracias nunca está en nosotros mismos, sino en gringos, chilenos y marcianos. Vivimos en un país de gente que no sirve pa’ nada y por eso estamos donde estamos.
Don David, usted dice que los bolivianos no tendríamos que trabajar, yo digo que nos queda mucho por trabajar. Lo primero y más difícil: cambiar nuestra mentalidad.
Fayetteville, 15/04/06.
El Deber, 10/05/06.

1 comentario:

Gonzalo Romero dijo...

Estimado Javier, escribes muy bien y lo haces con sinceridad y franqueza.
Sin ánimo de ser sarcástico y a modo de mostrar que una generalización no hace justicia, te pregunto en que grupo o estrato social te ubicas? Cualquiera que fuese tu respuesta, no te veo con ninguno de los perfiles que describes. Eres prueba fehaciente que no eres parte de la mayoría a los que describes en tu nota y puedo afirmar que tu, como yo y algunos mas pertenecemos a una minoría con creencias y convicciones (entre ellas valores) que nos diferencian de la mayoría, pero no hemos tomado aun el toro por las astas.
Seguimos describiendo condiciones existentes, nos quedamos con el diagnóstico de tener una mentalidad (comportamiento) limitantes. No progresamos hacia una propuesta explícita de visón de país factible desde el comportamiento y programa de acciones concretas para ese cambio de comportamiento.
Avanzando hacia la propuesta, te propongo aunar esfuerzos hacia la formulación de una estrategia, un plan de cambio de comportamiento de nuestra sociedad y su posterior ejecución.
Me identifico, soy Gonzalo Romero y mi correo personal es gorograg@hotmail.com
Será una satisfacción y fortaleza contar contigo en este camino que iniciaremos, con el objetivo de cambio de comportamiento de esa raza de bronce, cuya descripción la reiteras en tu nota a Choquehuanca