viernes, 20 de enero de 2017

Dos test para los derechos humanos

Javier Paz García
Si usted naufragara en una isla desierta junto a otras dos personas desconocidas, ¿cuáles serían las obligaciones que se tienen entre sí? Usted no puede matar, golpear o robarle a los otros sus pertenencias y viceversa porque nuestra calidad de humanos e iguales entre sí (iguales en derechos) nos obliga a respetar la vida, la libertad y la propiedad de los otros como también a exigir su respeto para con nosotros. Más allá de este respeto mutuo usted no puede obligar a los otros a que le construyan una casa, le provean agua, o le pasen clases de aritmética; tal obligación implicaría una violación de la libertad de los otros. Probablemente estas tres personas decidan colaborar para conseguir el alimento, construir un refugio y cuidarse en la enfermedad, pero esta colaboración es voluntaria y mutua y si uno de ellos decidiera irse a vivir solo a otra parte de la isla y cortar contacto con los otros dos, estaría en todo su derecho. Imaginemos que los tres náufragos son un médico, un profesor y un arquitecto. ¿Eso implica que el médico está en la obligación de garantizar la salud, el profesor la educación y el arquitecto la vivienda? Por su puesto que no. El que cada persona tenga diferentes especialidades hace más beneficiosa la colaboración mutua, pero no quita el hecho de que ésta tiene que ser voluntaria, no obligatoria.
Aquí tenemos test simple para entender qué es un derecho humano. Los verdaderos derechos humanos se mantienen vigentes donde sea que nos encontremos y su cumplimiento es obligatorio por parte de todos. Si usted y n personas están perdidos en una isla, todos siguen manteniendo sus derechos a la vida, la libertad y la propiedad; todos se deben respeto mutuo. Un test adicional para entender lo que no es un derecho humano es que si su cumplimiento implica una transgresión de los derechos a la vida, la libertad y la propiedad, entonces no es un derecho humano. Un derecho es un obligación de todos hacia usted. Obligar a todos a proveerle agua, salud o educación, implica coartarles su libertad y por tanto no pueden ser derechos humanos. 
Un conocido adagio afirma que tus derechos terminan donde comienzan los derechos del prójimo. Bajo esta premisa los llamados derechos de segunda generación (salud, educación, servicios básicos) no pueden ser derechos humanos, porque su cumplimiento implica la obligación de alguien de proveerlos y tal obligación importa una violación de ciertas libertades que son la base de los derechos humanos de primera generación, es decir de los verdaderos derechos humanos.

Santa Cruz de la Sierra, 12/01/17

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domingo, 15 de enero de 2017

El agua no es un derecho humano

Javier Paz García
Un derecho humano no es algo que el Estado otorga, sino al contrario es una libertad inherente al ser humano que el Estado no debería conculcar. Por ejemplo, la libertad de expresión es un derecho humano. Cada persona desarrolla sus propias ideas y pensamientos el Estado no debería castigar o prohibir el derecho de las personas para expresar tales ideas.
El agua no es un derecho humano, es un bien económico, que efectivamente es indispensable para vivir, pero que para obtenerse requiere de trabajo, al igual que requiere de trabajo hornear pan o cosechar trigo.
Para entender la diferencia entre en verdadero derecho humano y un bien económico, podemos imaginar este sencillo test: si una persona se traslada al medio de un desierto o a lo más inhóspito de una selva, sigue manteniendo su derecho a la libertad de expresión, es decir, el Estado no debe prohibirle expresarse donde sea que esté. El lugar donde viva no afecta en nada la libertad de expresión de esta persona y el Estado no necesita hacer nada adicional para garantizar tal derecho. En cambio si el agua fuera un derecho humano, como proclaman muchos, el Estado estaría en la obligación de llevarle agua a ese ermitaño (y a cada habitante dentro de su territorio) donde sea que se encuentre, a construirle pozos, hacer canales y asegurarse que no le falte el líquido vital. Imagine que la inversión necesaria para llevarle agua a este único ermitaño fuera de 1 millones de dólares anuales: por supuesto que sería absurdo hacerlo. Aunque entre los derechos que tenemos los seres humanos está el de elegir donde vivir, y por tanto si alguien quiere vivir en el desierto, el Estado no debería prohibirlo, esto no significa que el Estado deba procurarle el sustento o proveerle agua potable.
Es indudable que el agua es prioritaria para la vida, pero eso no la convierte en un derecho humano; es un bien económico que requiere de inversiones y de trabajo, al igual que el pan, la carne o las verduras. No garantizamos el pan, la carne o las verduras declarándolas “derechos humanos”, sino generando condiciones para que hayan panaderos, carniceros y agricultores. Dar condiciones para que las empresas puedan proveer de agua a la población es la mejor forma de garantizar su suministro. Hacerla un “derecho humano” y ponerla en manos del Estado es la mejor forma de lograr su escasez.
Santa Cruz de la Sierra, 08/01/17

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sábado, 24 de diciembre de 2016

El extraordinario espíritu navideño

Javier Paz García
Mi abuela paterna organizaba unas navidades espectaculares a tal punto que el mismísimo Papa Noel nos entregaba los regalos bajo una lluvia de fuegos artificiales mientras sudaba chorros bajo su traje invernal. La preparación de la fiesta no era cosa para tomarse a la ligera y comenzaba semanas e incluso meses antes. La celebración no solo requería un arduo trabajo sino también un elevado costo, por la comida, los fuegos artificiales, el pino de verdad de tres metros de altura, etc.
Ahora que mi abuela no está con nosotros, un primo ha tomado la posta encarando el trabajo de armar un presupuesto, cobrar cuotas, insistir para que asistamos, comprar los fuegos artificiales, ver la comida, recibir los regalos de todos los sobrinos, buscar un pariente que se disfrace de Papa Noel, conseguir una chata para llevar los regalos, etc. Ante tanto trabajo uno podría preguntarse ¿qué gana y por qué asume el peso de organizar todo? Este mismo primo siendo adolescentes me dio una gran lección, una de las más importantes de mi vida, cuando en un evento carnavalero supuestamente organizado por tres comparsas, la nuestra terminó organizándolo con él a la cabeza. Yo le comenté que no me parecía justo que nos carguemos todo el trabajo nosotros para que ellos ganen por igual y el me respondió que a pesar de que las ganancias eran a medias, el liderazgo nuestro nos permitía organizar las cosas a nuestro gusto y asegurarnos que las cosas salgan bien. He aquí una característica de estas personas extraordinarias que hacen más de lo necesario: logran que las cosas salgan bien, como deben ser. Esa actitud se refleja en sus vidas profesionales y son generalmente exitosos en lo que hacen. Pero además estos líderes que se prestan para organizar una kermesse por un amigo enfermo o recolectan ropa de parientes y amigos para donarlas a un hogar de huérfanos, se ganan el respeto y admiración de sus semejantes y el agradecimiento de su prójimo. Afortunadamente tenemos mucha gente así y por eso existen Davosan, la Cruz Roja, los Rotary Club, miles de sacerdotes entregados a ayudar a los necesitados, hogares de niños a cargo de gente dedicada o médicos que trabajan gratis.
Volviendo a mi fiesta navideña, mi primo no solo gana el agradecimiento de sus parientes, sino la alegría de reunir a la familia, gana una noche de risas, de ver a sus hijos y sobrinos felices hablando con Papa Noel. El extraordinario espíritu navideño consiste en la alegría de dar y brindarse desinteresadamente, en la alegría que uno siente cuando hace felices a otros y hace de este mundo un mejor lugar para vivir.
Santa Cruz de la Sierra, 23/12/16

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viernes, 23 de diciembre de 2016

Sobre la responsabilidad de la empresa

Javier Paz García
¿Cuál es la responsabilidad de una empresa? Sencillamente generar las mayores utilidades posibles de manera sustentable y ética ¿Y cuál debe ser el comportamiento ético de la empresa? Una empresa que se comporta éticamente debe: 1) Generar dinero a los propietarios. Una empresa que genera dinero genera más empleos y da mayor estabilidad laboral, además de permitir futuras inversiones. 2) Cumplir sus obligaciones laborales, pagando los salarios acordados en los tiempos acordados y procurando un ambiente adecuado y seguro de trabajo. 3) Informar verazmente a sus clientes sobre los productos que vende, no mentir. Para usar un ejemplo grotesco, si yo vendo tomates podridos e informo a los clientes que están podridos y que quien los consuma tendrá una infección intestinal, no cometo ninguna falta ética. Estoy informando verazmente sobre mi producto y es el cliente el responsable de decidir si comprar y cómo utilizar dichos tomates. Ahora si yo vendo tomates podridos y digo que están en buen estado o que son tomates milagrosos que sanan el cáncer, entonces sí estoy faltando a la verdad y a la ética. Entonces, quien vende cigarrillos no comete una falta ética, ya que todos sabemos las consecuencias de fumar y es cada persona quien libremente decide si incurrir en ese vicio o no. Los sacasuertes y los que venden aguas milagrosas son éticamente más cuestionables que quienes venden alcohol o tabaco. Tampoco el precio de un producto o servicio está sujeto a consideraciones éticas. Si yo decido vender una manzana común y corriente en mil dólares y hay algún excéntrico que decide comprarla, pues no hay nada antiético en realizar la transacción. 4) Cumplir las leyes y pagar impuestos es otra responsabilidad de la empresa, siempre que las leyes sean justas y respeten la propiedad privada y los contratos civiles.
Ahora está de moda hablar de la responsabilidad social de las empresas (RSE), un concepto bajo el cual, si la empresa no hace una escuelita en el barrio o no dona a un centro de beneficencia, entonces es una empresa que no aporta a la sociedad. Esto es una tontería. La empresa que cumple con sus clientes, que cumple con sus empleados y cumple con sus accionistas genera una infinidad de beneficios en la sociedad. Si además de ello, la empresa decide destinar fondos para beneficencia u otras actividades sociales, pues hace algo encomiable y digno de felicitaciones, pero de ninguna manera es una obligación, ni debe serlo.
Santa Cruz de la Sierra, 19/12/16

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Deterioro institucional: sus consecuencias

Javier Paz García
El Movimiento al Socialismo subió al gobierno con una consigna: obtener el poder total, económico, político y cultural. Así lo expresó el vicepresidente Álvaro García Linera en un discurso en Warisata el 2006, donde además afirmó que nadie iba a impedir que el MAS alcance tal objetivo. Esto significaba perseguir a opositores, politizar la educación, conquistar o destruir a los sindicatos y entes cívicos que no estén alineados y copar todos los cargos del Estado con leales al partido.
Lamentablemente para Bolivia, el MAS ha tenido bastante éxito. Designó funcionarios en base a lealtad al partido y no en base a capacidad y honestidad;  llenó de interinatos las instituciones públicas, como por ejemplo la Contraloría donde un militante del MAS fue interino ¡por ocho años!; buscó la forma de expulsar a personas incómodas desde jueces del Tribunal Constitucional hasta funcionarios subalternos que denunciaban la corrupción en el gobierno del cambio, como sucedió en YPFB; aumentó exponencialmente el número de funcionarios públicos, malgastando las arcas del Estado, mientras los masistas hablaban de austeridad. Y como olvidar ese “le meto nomás” que es la antítesis de lo que el presidente de un Estado de Derecho debe hacer, que es precisamente cumplir y hacer cumplir las leyes (solo los reyes absolutos y los dictadores le meten nomás sin necesidad de ceñirse a las leyes).
Esa combinación de meterle nomás, multiplicar la burocracia, sacar a las personas capaces por tener independencia de criterio para meter incapaces cuyo único mérito es ser fieles lame botas y perseguir a todos los que se oponen al proceso de dominio hegemónico que intenta implementar el MAS desde hace una década empieza a mostrar sus consecuencias: una justicia hundida en el lodo, estafa en el Fondo Indígena, un programa Evo Cumple que no cumple tanto, las turbias adjudicaciones directas a empresas que no hacen un buen trabajo, escasez de agua en varias ciudades del país y vuelos que salen sin los requisitos necesarios.
Bolivia ha caminado en piloto automático, además con un viento de popa, producto de un ciclo internacional de altos precios en materias primas. Luego de 11 años de un proceso de destrucción constante de las instituciones del Estado, empiezan a aparecer rajaduras que se irán profundizando.
Santa Cruz de la Sierra, 12/12/16

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