sábado, 4 de noviembre de 2017

Las armas y la libertad

Javier Paz García
La constitución de los Estados Unidos establece en su primera enmienda que “El Congreso no hará ley alguna por la que adopte una religión como oficial del Estado o se prohíba practicarla libremente, o que coarte la libertad de palabra o de imprenta, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente y para pedir al gobierno la reparación de agravios.” Y en la segunda enmienda dice: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas.” Hago notar que estas enmiendas imponen limitaciones al Estado, efectivamente protegiendo a los ciudadanos de los posibles abusos del Estado.
Los fundadores de la nación americana no establecieron la segunda enmienda para incentivar la caza y la pesca, sino precisamente para proteger a los ciudadanos de los peligros de un gobierno abusivo. Y es que es más difícil que una tiranía controle el poder cuando los ciudadanos poseen armas de fuego y una prensa libre. Es precisamente por ello que quien intenta instaurar una tiranía debe controlar el pensamiento, reprimiendo o amedrentando a la prensa independiente, y debe controlar las armas de fuego; en una nación que contenga disposiciones similares a la primera y segunda enmienda de la constitución norteamericana, no es posible para el gobierno hacer esto. No casualidad que Estados Unidos nunca ha tenido golpes de Estado, ni gobiernos militares.
El derecho de los ciudadanos a poseer armas puede ayudar a mantener la paz y la estabilidad política de un país. Pero cuando un solo grupo (por ejemplo el Estado) tiene ese derecho, entonces no es infrecuente que ese grupo termine usando su poder para cometer abusos contra el resto. No es casual que los fundadores de la democracia más antigua en existencia hayan puesto como primer punto la protección de la libertad de expresión, imprenta y de asociación y como segundo punto, el derecho de los ciudadanos a portar armas. Si revisamos la historia veremos que quienes intentan instaurar una tiranía, tienen entre sus primeras acciones el control del pensamiento y el control de las armas. Lenin decía que “un hombre con un arma puede controlar a cien sin ellas”, y Mao que “todo buen comunista debería saber que el poder político crece en el cañón de un arma. El partido comunista debe controlar las armas.”
Veamos cuales son los gobiernos en el mundo que se esfuerzan por controlar la prensa y las armas y sabremos donde se está instaurando la tiranía.
Santa Cruz de la Sierra, 15/10/17
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Los abusos de la democracia

Javier Paz García
Quienes nos indignamos ante el atropello que quiere cometer Evo Morales debemos recordar que ya hizo algo similar. La vigente Constitución Política del Estado dice textualmente en el inciso dos de la primera disposición transitoria que “Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos periodos de funciones”. Es decir que según la Constitución, Evo Morales no podría haberse postulado para el tercer mandato que ya está cumpliendo, pero lo hizo y ganó y fungió. Tenemos que aceptar que el actual periodo ya es inconstitucional ¿Y quién le puede reclamar si el resultado fue democrático y permitido por el Tribunal Constitucional? El mismo Tribunal Constitucional ahora debe decidir si Evo Morales puede postularse hasta el fin de sus días; el mismo Tribunal Constitucional que a solicitud del jefazo puede hacer no solo que 2+2 sea 5 sino que hoy sea 5 y mañana 22 y pasado mañana 3. También se valió del pueblo que refrendó esa inconstitucionalidad.
La gente tiende a pensar que todo lo que tiene la aprobación de la mayoría es legítimo por ser democrático. No es así. Hugo Chávez en Venezuela confiscó el fruto del trabajo a cientos de personas, con el aplauso de sus acólitos y la aprobación de la mayoría del pueblo venezolano. Y también mató e injustamente encarceló gente y siguió ganando elecciones. La democracia en su significado más primitivo, el gobierno de la mayoría, no tiene por qué ser constitucional, ni respetar los derechos humanos, ni gobernar con sabiduría. La mayoría puede circunstancialmente aprobar el robo, y ampararse en la ley y eso no deja de ser robo. Hitler conculcó los derechos de los judíos alemanes con la anuencia de la mayoría de los alemanes e invadió Checoslovaquia, Austria, Polonia y Francia logrando la jubilosa aprobación de su pueblo.
Una decisión no es justa simplemente por tener el apoyo de la mayoría. Por ello la Justicia no se basa en la opinión de la mayoría, sino en la ley. Por ello, no solo aplaudimos la convivencia de un Estado democrático, sino también de un Estado de Derecho, donde todos, incluidos los gobernantes, estamos sometidos al imperio de las leyes. ¿Pero si romper la ley es legítimo por tener el apoyo de la mayoría…?
Santa Cruz de la Sierra, 09/10/17
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Las picardías del Banco Unión

Javier Paz García
Recientemente tuve que hacer un pago en el Banco Unión. Llegué a las 7:06 am y ya había una cola de aproximadamente 20 personas afuera del banco, vi un letrero que indicaba que la atención se iniciaba a las 7 am. El banco ya estaba abierto pero un joven funcionario dejaba ingresar a las personas a medida que otras salían. Un afiche situado en la vitrina pregonaba que dicha institución era “el banco de los boliviano”. Ingresé a las 7:24, saqué mi ticket de atención y me senté. Imaginaba que adentro estaría repleto por lo que me sorprendí al no encontrar ni la mitad de las sillas de espera ocupadas. No entendía por qué dejaban al sol y a la intemperie a una cantidad de personas (que al momento en que yo ingresé al banco sobrepasaba tranquilamente las 30 personas) hasta que leí un letrero que todos los bancos están obligados a tener por ley que indicaba que si un cliente pasaba más de 30 minutos sin ser atendido podía hacer un reclamo. Fui atendido a las 7:40, dentro del plazo legal si consideramos el momento en que saqué mi ticket (7:24), pero con un tiempo mayor a los 30 minutos si consideramos el momento en que inicié la cola (7:06).
No me causó sorpresa descubrir que una ley destinada a mejorar el trato a los clientes había ocasionado que el banco donde el Estado es el mayor accionista los trate peor que en ningún otra institución financiera, después de todo, el Estado es el mayor violador de la ley general del trabajo y de la misma constitución política del Estado, por citar algunos ejemplos. Para lograr cumplir con la ley, “el banco de los bolivianos”, deja a los bolivianos haciendo filas en la calle, bajo el calor o el frío inclemente según el lugar y la época, incluso teniendo espacio para que todos se sienten cómodamente. Y hace esto con el único propósito de que la diferencia entre el momento en que uno saca el ticket y es atendido no supere los 30 minutos. El “banco de los bolivianos” merece un aplauso por la picardía, por la viveza criolla con la que logra atender peor y maltratar a los compatriotas y al mismo tiempo mejorar en sus estadísticas de atención al cliente; un aplauso por cumplir la ley, violando el espíritu de la ley.
Podría haber reclamado porque efectivamente tardaron más de 30 minutos en atenderme a mí y a todos los que estaban ahí. Sin embargo consideré que sería una pérdida de tiempo: el banco es del Estado, y la institución que lo supervisa es del Estado. El gobierno se protege y se apaña a sí mismo. Entre compadres y cómplices no se van a molestar.
Santa Cruz de la Sierra, 19/10/17

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domingo, 15 de octubre de 2017

Las virtudes de la lengua

Javier Paz García
Una de las mayores diferencias entre el ser humano y el resto de los animales es su capacidad de comunicación. La forma de comunicación más avanzada en el reino animal palidece en comparación al dialecto humano más rústico que podamos encontrar. Y así como existe esta diferencia entre animales y personas, el buen uso del lenguaje permite distinguir a una persona culta e inteligente de otra menos instruida.
El lenguaje es el instrumento mediante el cual adquirimos, transmitimos y almacenamos conocimiento. Por ello el buen uso de este instrumento es elemental para preservar la calidad y la exactitud de lo que queremos transmitir. Los matemáticos saben esto muy bien porque han sido entrenados en un lenguaje donde todo debe ser riguroso y preciso. En los lenguajes artificiales como los utilizados en software, un código erróneo, un punto menos o un punto más, puede inutilizar todo el programa. Los lenguajes naturales (castellano, inglés, chino, etc.) afortunadamente tienen una gran flexibilidad y podemos referirnos a la misma cosa de diferentes maneras utilizando artilugios como sinónimos, analogías, pleonasmos, sinécdoques, metáforas. Esta flexibilidad permite hacer del lenguaje no solo una forma de comunicación, sino también de belleza. ¿Qué es la literatura y más aun la poesía, sino la búsqueda de la belleza en las palabras? La flexibilidad del lenguaje natural también nos permite ser imprecisos y aun así comunicarnos razonablemente: verbigracia un comerciante podría escribir “aqui ay cervesa frio” y los receptores van a entender el mensaje a pesar de que todas las palabras están mal escritas y la sintaxis es incorrecta. Nos permite ser redundantes y verbosos, y decir en diez palabras lo que perfectamente se hubiera podido decir con tres. Nos permite manejar un vocabulario limitado, pobre y aun así darnos a entender.
Si el lenguaje es la forma de transmitir conocimiento, entonces un manejo diestro del mismo debería ser una preocupación de toda persona, pero más aun de quienes tienen como trabajo la transmisión de conocimiento e información. Esto abarca prácticamente a todos los profesionales, periodistas y más aun profesores (¡ay! podría contar anécdotas de profesores universitarios que discrepan con mi punto de vista en la teoría y en la práctica). Lamentablemente abusamos de las virtudes de la lengua, para hablar mal y escribir peor, degradamos el lenguaje y la calidad de la información que transmitimos.
Santa Cruz de la Sierra, 01/10/17

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domingo, 8 de octubre de 2017

El vicio contemporáneo

Javier Paz García
Hace unos días escuché en la radio el testimonio de un residente de la Florida quien declaraba que luego del paso del huracán Irma no había wifi, no había baños, ni comida. Me pareció curioso que en una situación de desastre, lo primero que puso en la lista de faltantes fue el internet inalámbrico, por encima de la necesidad de defecar y alimentarse.
Considero que el internet y las redes sociales, son el vicio contemporáneo. El Whatsapp es una herramienta fabulosa para estar conectado con parientes, amigos, clientes y colegas de trabajo, pero es una tentación constante a mirar el celular cada minuto, a leer cada mensaje, a responder incesantemente y a toda hora. Por ello es una fuente potencial de pérdida de tiempo, productividad e interacción social. ¿Cuántas veces chateamos nimiedades en vez de jugar con nuestros hijos en vivo y en directo? ¿Cuántas veces miramos el celular en el trabajo para leer cosas que no son ni urgentes ni importantes? ¿A cuentas reuniones sociales uno asiste, donde un grupo de amigos se sientan alrededor de una mesa, y todos terminan mirando sus propios teléfonos? Los celulares permean los almuerzos familiares, los momentos de intimidad, los ratos de juego con los hijos, las horas de trabajo, las reuniones sociales, restando calidad a esos momentos.
Los avances en las comunicaciones son fenomenales y nos permiten ahorrar mucho tiempo, pero si no tenemos autocontrol también nos llevan a desperdiciarlo. Tener autocontrol no es tarea fácil para los adultos, y es casi imposible para los niños. Lamentablemente los padres a menudo preferimos tener a un niño clavado en una pantalla, a tenerlo dañineando y molestándonos y tenemos niños que pasan horas de horas en la inactividad física y una estimulación sensorial que, según los psicólogos, no es beneficiosa para sus cerebros.
Los celulares y las redes sociales han conquistado el mundo, como ninguna droga lo ha hecho. Todos, grandes y pequeños, hombre y mujeres, estamos felizmente enviciados y dependientes de estos aparatos que son más importantes que la propia familia.
Santa Cruz de la Sierra, 17/09/17

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