martes, 23 de enero de 2007

Bienvenida al capitalismo

Javier Paz García
Hace algunos días una amiga venezolana me relato la historia que narro a continuación. La autenticidad de la misma y mis exageraciones retóricas son irrelevantes.
Érase una vez un padre que tenía una hija adolescente. La muchacha era responsable, trabajadora, inteligente, tenía excelentes calificaciones y era la mejor alumna de su colegio. La mejor amiga de la hija era una compañera de curso que por contraste era absolutamente floja, irresponsable, salidora y por supuesto tenía muy malas notas. Estas dos muchachas no tenían casi nada en común excepto aquel idealismo romántico típico de la juventud.
Soñaban juntas con un mundo sin pobreza, sin hambre, sin sufrimientos. Desdeñaban el capitalismo y culpaban a este sistema de todos los males del planeta. Anhelaban la igualdad de los hombres y la consideraban como lo más sublime y noble que un ser humano pueda concebir.
El papá de la muchacha no pensaba lo mismo, ni tampoco le agradaba que su niña frecuentase a aquella amiga que en su opinión no era una buena influencia. Él comprendía, sin embargo, que hay cosas que no se pueden prohibir, y no limitaba aquella amistad, ni tampoco la libertad de expresión de su hija, a pesar de estar en desacuerdo.
Un día, durante el almuerzo la hija comento a su padre que estaba muy apenada porque su amiga estaba a punto de reprobar el año por sus malas notas. A esto el padre le dijo – ya que tú tienes excelentes notas y tu amiga tiene malas notas, ¿por qué no hablas con tus profesores, para que tú le regales parte de tus notas, y así ella apruebe el año? Ella replicó indignada – pero papá, eso no es justo; yo me mato estudiando, hago todas mis tareas más trabajos extras, me desvelo haciendo proyectos, nunca falto a clases, y si le cedo mis notas ya no seré la mejor alumna. Ella en cambio sale entre semanas, toma, se la pasa con su novio, se falta a clases, no hace la mitad de sus tareas y apenas estudia para los exámenes. ¡No papá!, sería injusto que yo pierda notas que con tanto esfuerzo conquisté para darlas a quien no ha hecho el mínimo esfuerzo por obtenerlas.
A esto el padre contestó:
- Bienvenida al capitalismo.
Fayetteville 22/01/07.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo escuche la misma historia, pero la con la chica estudiosa colla y la otra camba

John Doe dijo...

PASA QUE SE PERDIERON PARTE DE LA HISTORIA, LA AMIGA TIENE DISLEXIA Y EL SISTEMA EDUCATIVO ACTUAL NO LA AYUDA, PERO SI TUVIÉRAMOS UN SISTEMA EDUCATIVO CENTRADO EN LAS PERSONAS Y NO EN HACER DE LA GENTE RECURSOS PRODUCTIVOS LA HISTORIA SERIA OTRA.
SALUDOS!!!