jueves, 23 de agosto de 2012

Los intereses de los medios


Javier Paz García
Decir que los dueños de medios de comunicación tienen intereses particulares no tiene (o no debería tener) nada de controversial. ¡Por supuesto que los tienen, como intereses particulares tenemos todos! Prohibir la posesión de medios de comunicación a quienes el Estado juzgue como personas con intereses particulares es totalmente arbitrario y violatorio de la libertad de expresión. Sin embargo los actuales gobernantes en Bolivia, Ecuador, Argentina y Venezuela ponen este pretexto como justificativo para regular, censurar y cerrar medios de prensa. El razonamiento va más o menos así: 1) Los dueños de medios tienen intereses particulares. 2) Los medios privados tergiversan la información para favorecer los intereses particulares de sus dueños. 3) El Estado debe intervenirlos para garantizar la imparcialidad de la información, la “verdadera libertad de prensa” o algo así. La premisa 1 es cierta, pero incluso si asumimos que la premisa 2 también es cierta, no es suficiente para concluir que el Estado debe intervenir y cerrar medios. ¿Por qué? a) Porque la competencia disciplina a los medios, porque la pluralidad de medios hace que lo que unos quieran ocultar sea revelado por otros y que las falsedades que sean publicadas por algunos, sean corregidas por otros. b) Porque el lector o televidente no es idiota (al menos no todos). El ciudadano decide cuáles medios de comunicación mirar y cuáles descartar, qué noticias creer y qué noticias dudar. La decisión final sobre lo que cada uno mira y cree recae en uno mismo. Dentro de este abanico de medios, también están los medios del Estado, que a pesar de su parcialización, dan un punto de vista adicional a quienes quieran creerles.
Los gobernantes, al plantear la necesidad de que el Estado controle los medios, subestiman el rol de la competencia como instrumento de disciplina y mejora de calidad, subestiman la importancia de la pluralidad de medios como instrumento para permitir al televidente o lector formarse un mejor criterio sobre la veracidad de una noticia y finalmente subestiman la inteligencia del ciudadano y su capacidad de discernir lo cierto de lo falso. En realidad es una característica general de los defensores del colectivismo pensar que la competencia no funciona y que las personas son estúpidas y por lo tanto necesitan líderes que decidan todo por ellos.
Además al razonamiento del gobierno le falta también una premisa fundamental: los gobernantes igualmente tienen intereses particulares: como ser reelegidos, mantener su popularidad, ocultar sus picardías, etc. Y la historia nos muestra que, en comparación con los dueños de medios, los gobernantes están dispuestos a cometer acciones más repudiables para defender sus intereses particulares… una de esas acciones es precisamente cerrar y censurar a la prensa independiente. Nada mejor para tener en jaque los turbios intereses particulares de los gobernantes que la existencia de muchos medios de prensa independientes actuando sin riesgo a ser cerrados o acallados por el Estado.
Santa Cruz de la Sierra, 23/08/12
http://javierpaz01.blogspot.com/

No hay comentarios.: