jueves, 19 de julio de 2012

Libertad versus opresión


Javier Paz García
Mejor que catalogar a los políticos como de izquierda o derecha es hacerlo de acuerdo a si sus postulados y propuestas amplían las libertades de los ciudadanos o las reducen. Antes que nada es importante resaltar que los tipos de libertades que podamos definir están íntimamente ligadas unas de otras y que no se puede afectar a una sin afectar a otras. Hecha esta aclaración podemos catalogar las libertades en políticas y civiles por un lado, y económicas por otro. Las libertades civiles y políticas tienen que ver con la capacidad de los individuos de participar en el proceso político, de elegir a sus gobernantes, de expresarse libremente y sin miedo a represalias, de practicar la religión de su gusto, de hacer prensa independiente, de no ser encarcelado sin justa razón, de tener derecho al debido proceso. Las libertades económicas tienen que ver con la existencia de la propiedad privada, su uso y usufructo. El derecho a poseer y disponer libremente de bienes y servicios, a exportar e importar sin trabas del Estado, a no ser apabullado por impuestos y cargas fiscales, a invertir y desinvertir de acuerdo a la conveniencia de cada uno es parte de las libertades económicas. Por ejemplo, cuando el Estado ordena a qué precio se puede vender un producto, sea un pedazo de tierra o la carne de pollo, está reduciendo la libertad de los legítimos dueños de tanto de la tierra como del pollo. Lo mismo cuando prohíbe la exportación de productos o impone restricciones a los medios de comunicación. A su vez, si el Estado le impone al ciudadano un impuesto de digamos 50% de su producción, podemos decir que la propiedad privada es una farsa ya que el Estado es dueño de la mayoría de su ganancia, sin tener que trabajar ni correr riesgos para adquirir dicha ganancia; el riesgo y el trabajo lo pone el ciudadano y la ganancia la recibe el Estado.
Como dije antes, las libertades están íntimamente relacionadas, porque por ejemplo un país donde el Estado es dueño de toda la propiedad no puede tener prensa libre, ni sindicatos libres, y como todos dependen del Estado, nadie puede criticarlo sin correr el riesgo de perder su trabajo y sus beneficios. Es por eso que la institución de la propiedad privada es fundamental e imprescindible para preservar las libertades políticas y civiles.
La disyuntiva entre libertad versus opresión es un mejor parámetro para definir a los políticos. En vez de preguntarnos si tal o cual es de izquierda o derecha es mejor preguntarnos quienes proponen ampliar las libertades civiles políticas y económicas de la población versus quienes proponen ampliar el poder del Estado a costa de reducir las libertades citadas y desproteger a los ciudadanos. Con este parámetro podemos darnos cuenta de que muchos políticos que son encasillados en espectros opuestos de la izquierda y la derecha son a menudo la misma cosa.
Santa Cruz de la Sierra, 19/07/2012
http://javierpaz01.blogspot.com/

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