domingo, 25 de julio de 2021
Fisiología del estrés y la ciencia de la felicidad
jueves, 1 de julio de 2021
Vindicación de las vacunas
Javier Paz
García
El rey
Eduardo I de Inglaterra (1237-1307) y su esposa, la reina Eleonor (1241-1290)
tuvieron 16 hijos. Como hijos de reyes tuvieron las mejores condiciones de la
época, comida abundante, palacios para elegir, un ejército de sirvientes, los
mejores doctores. Sin embargo 10 de esos niños murieron durante la niñez y solo
3 llegaron a los 40 años[1].
Desde los comienzos de la civilización hasta hace apenas 200 años, la tasa de
mortalidad antes de llegar a la adolescencia era de alrededor del 50% y la
esperanza de vida promedio era de 30 años. Bajo estas condiciones más de la
mitad de nosotros ya deberíamos haber muerto. Para nuestros abuelos y
bisabuelos perder un hijo era algo normal, hoy, que un padre pierda a un hijo
es algo trágico. Este cambio radical en las tasas de mortalidad y de esperanza
de vida se debe a varios factores, pero entre los más importantes está el
descubrimiento y desarrollo de vacunas. Los mayores asesinos desde la
prehistoria hasta hace apenas unas décadas eran las enfermedades infecciosas
como la tuberculosis, la polio, el tétanos, hepatitis. A principios del siglo
XX un hijo de Calvin Coolidge, presidente de Estados Unidos, murió de una
infección en el pie por una ampolla que desarrollo por jugar tenis sin
calcetines. Es decir, ni el poder de un rey de Inglaterra o del presidente de
los Estados Unidos podía evitar estas muertes. Hoy las tasas de mortalidad
infantil se calculan en unidades por mil, la polio está extinta y es raro que
un niño muera de tuberculosis o tétanos; esto gracias a las vacunas. Las
vacunas funcionan y salvan vidas. Hoy el mundo está atravesando una crisis a
causa del Covid 19 y nuevamente son las vacunas las que van a salvarnos. Sin
embargo, hay personas que tienen miedo de vacunarse por razones plausibles como
el desconocimiento de los efectos de largo plazo hasta idioteces como que las
vacunas vienen con chip o nos puede convertir en hombres lobo. Desde el
desarrollo de las vacunas, los efectos que han aparecido en el largo plazo son
prácticamente inexistentes; sí puede existir reacciones inmediatas, como una reacción
alérgica. Sería razonable pensar que en el caso de las vacunas del Covid es lo
mismo. Quienes temen efectos de largo plazo, especulan sin datos, lo cual no
quiere decir que no exista la posibilidad, pero dada la información que
tenemos, esa posibilidad es prácticamente nula. Por otro lado, la vacuna contra
el Covid (de cualquier marca o procedencia) funciona, y prácticamente reduce a
cero la posibilidad de muerte u hospitalización. Bajo un estricto análisis probabilístico,
vacunarse genera una minúscula incertidumbre a largo plazo altamente
especulativa, mientras no vacunarse significa un riesgo inmediato y real, bien
documentado de morir o ser hospitalizado ahora. Vacunándonos no solo nos
protegemos a nosotros, sino también a nuestras familias, amigos, colegas y
clientes. La vacuna funciona, y salva vidas. Vacunémonos.
Santa Cruz
de la Sierra, 01/07/21
miércoles, 3 de febrero de 2021
domingo, 22 de noviembre de 2020
Sobre la añoranza del pasado
Javier Paz García
El ser humano parece tener una necesidad instintiva de añorar el pasado. No es infrecuente reunirse con los amigos para recordar con nostalgia las anécdotas de la infancia y juventud. No es que la juventud haya sido fácil. El mismo Joaquín Sabina con su carrera en pleno ascenso cantaba que "cuando era más joven, la vida era dura, distinta, feliz". No es pues la holgura material y ni siquiera el éxito lo que define una etapa alegre. Los niños, que viven en un mundo donde la imaginación no tiene límites, sueñan con ser grandes para librarse del yugo de sus padres, mientras que los grandes soñamos recuperar la inocencia de nuestra infancia. De cierto modo, cada etapa tiene su encanto y su amargura. La juventud nos da una sensación de poderlo todo, de libertad, pero sin plata pa comprarse un chicle; empezamos a trabajar y ya tenemos plata pero nos falta tiempo para hacer lo que queremos; con la esposa y los hijos llega el amor más grande que uno puede sentir y se van el poco tiempo y la plata que a uno le queda; el divorcio se lleva el amor, pero nos devuelve algo de tiempo, el suficiente para poder trabajar más para pagar las pensiones de los hijos; la vejez nos devuelve el tiempo, la libertad y nos quita la energía para gastarlos como hubiéramos querido en nuestros años mozos. Y así, cada etapa, por más linda que sea, nos quita algo y nos da un motivo para añorar las precedentes.
No existe persona que no haya escuchado a alguna vieja decir que nuestros tiempos eran mejores, por tal y cual motivo, pero la añoranza del pasado no sólo es un fenómeno que se da con relación a desear volver a los tiempos de la infancia y juventud, sino incluso a tiempos y experiencias que nunca vivimos. ¿Qué es la obra cumbre de la literatura castellana, sino el deseo de un hidalgo de revivir siglos pasados? Por esas añoranzas, el pobre Sancho sufrió manteamientos, palos y penurias, y al igual que Sabina, cuando acabaron, los añoró y rogó a su amo volver a la caballería andante, mientras el hidalgo aceptaba su realidad, aceptaba su tiempo y moría a la vez. Quien quiera acusarme de usar la ficción para probar un punto no tiene más que consultar a Jean Jacques Rousseau, creador del mito del buen salvaje que vivía en total armonía en medio de la selva o a Yuval Noah Harari quien en su extraordinaria breve historia de la humanidad llamada Sapiens acusa a la revolución agrícola que se inició hace aproximadamente 12.000 años y que posibilitó el desarrollo de la escritura, los reinos, las tiranías, los avances tecnológicos y de la historia misma, de ser el mayor fraude de la historia de la humanidad. Esta añoranza de lo que ni siquiera conocimos no se limita a literatos, científicos y ateos. La religión, otro género de la literatura de ficción, también tiene estos anhelos. Los tres principales credos monoteístas, el judaísmo, el cristianismo y el islam, comparten el mito del paraíso terrenal del cual el ser humano es expulsado el momento que decide dar pie a su curiosidad y probar algo nuevo.
Yo creo que Sabina, Cervantes, Rousseau, Harari y Jehová exageran, que el pasado no fue tan bueno como lo idealizamos ni el presente fue tan malo... hasta hace algunos años. Pero creo que hemos llegado a un triste límite, que mi infancia fue mejor que la de las actuales generaciones y que el mundo que nos espera es un lugar muy feo donde tu hijo de 8 años no deja de insistir en que le pongás radio Disney para escuchar algún insufrible reggaetón.
Santa Cruz de la Sierra, 22/11/20
http://javierpaz01.blogspot.com/
sábado, 10 de octubre de 2020
La educación no acaba en la universidad
Javier
Paz García
Cuando a Warren Buffet le preguntaron por un consejo
respondió: “El consejo que les daría es que lean todo lo que puedan y comiencen
desde jóvenes… Si encontrás tus intereses, comenzás desde joven y leés mucho,
te va a ir bien”. Buffet, un nonagenario, con una de las fortunas más grandes
del mundo, sigue dedicando varias horas al día a leer y aprender. Bill Gates,
cuenta que tuvo la fortuna de tener padres que lo motivaron a leer, lo que
considera fundamental para lograr el éxito que tuvo y una de sus costumbres es
aislarse una semana entera dos veces al año, sólo para leer.
En la vereda opuesta podemos encontrar al estudiante
que luego de graduarse festeja porque no tendrá que agarrar un libro más en su
vida. El inconveniente de esta mentalidad radica en que los empleos mejor
pagados son aquellos que requieren conocimiento, y el flamante graduado
universitario en realidad sabe poco o nada. El fin de la educación formal es el
inicio de un largo camino de aprendizaje que no acaba nunca y que de hecho cada
vez se hace más empinado. Mientras más ascendemos en una organización y aumenta
nuestra responsabilidad, mayor es la necesidad de capacitarse. Verne Harnish,
autor del libro Scaling Up, sugiere
que un empleado de nivel inicial debería invertir por lo menos 4 horas al mes
en entrenamiento y desarrollo, un gerente de nivel medio unas 24 horas y un
ejecutivo entre 45 a 60 horas al mes en entrenamiento y desarrollo. Esto
significa asistir a talleres, leer libros y artículos, participar en foros y
debates, etc. Esto no solo significa que los líderes de una organización deben
ser los que más tiempo inviertan en capacitarse, sino también que los jóvenes
que aspiran a puestos de liderazgo, deberían imitar este comportamiento e
invertir tanto tiempo como les sea posible en aumentar su conocimiento. Zig
Ziglar, uno de los gurús del marketing y las ventas decía que “la gente rica
tiene televisores pequeños y bibliotecas grandes y la gente pobre tiene bibliotecas
pequeñas y televisores grandes”. Yo le doy dos significados a esta frase: el
evidente que la mayoría piensa sobre la riqueza y la pobreza: la cantidad de
dinero que uno tiene; pero hay un sentido adicional que no tiene que ver con el
dinero. Cuando leemos, cultivamos la mente y nos enriquecemos espiritual e
intelectualmente, en este sentido, pobre es aquél que no cultiva su mente. Como
lo dijo Confucio 2.500 años atrás, “no importa lo ocupado que pensás que estás,
debés encontrar tiempo para leer, o entregarte a una ignorancia
autoelegida”.
Santa Cruz de la Sierra, 10/10/20
http://javierpaz01.blogspot.com/
martes, 6 de octubre de 2020
En defensa de la prostitución
Javier
Paz García
La inspiración de esta nota proviene de una idea que
escucho con cierta frecuencia en el mundo empresarial y que tiene algunas
variantes: “el sector se prostituyó” dicen los empresarios cuando entraron
muchos participantes y disminuyó la rentabilidad del negocio. También se le
endilga de “prostituirse” a quien cambia de trabajo con frecuencia para irse al
mejor postor. Pensaba originalmente inquirir exclusivamente sobre la moralidad
de tales situaciones, pero tal enfoque dejaría a la prostitución como tal,
fuera del análisis, dando tal vez la impresión de que las “prostituciones” en
los negocios están bien, mientras que la prostitución en el sexo es inmoral.
Más interesante me pareció defender la prostitución como tal.
¿Qué es la prostitución? Es el intercambio de sexo por
dinero. Si en este intercambio intervienen dos adultos de manera voluntaria,
entonces, por la definición de cualquier transacción voluntaria, ambas partes
se benefician de la transacción. Y si ambos se benefician de este intercambio
comercial, entonces ¿qué objeción se puede poner contra él? Alguien dirá que el
judaísmo, el cristianismo y el islamismo condenan la prostitución. En tal caso,
quienes creen en dichas religiones tienen el derecho de no incurrir en actos de
prostitución, tienen el derecho de evangelizar sobre sus males, pero creo que
no tienen el derecho de restringir la libertad de otras personas sobre un acto
tan íntimo y personal como tener sexo.
Alguien dirá que los proxenetas reclutan niñas o
utilizan la fuerza y la violencia para controlar a sus prostitutas. En el caso de
niñas no estamos hablando de una relación entre adultos, en el caso del uso de la
fuerza, no estamos hablando de una transacción voluntaria, entonces violan la
definición que expuse al inicio. Mi defensa de la prostitución proviene de un
principio precedente: la libertad que cada ser humano debe tener para ejercer
en los asuntos y actos de su persona y su propiedad, mientras no infrinjan la
libertad de otros. Si somos consecuentes con este principio de libertad
individual, no tenemos argumentos para prohibir la voluntad de dos adultos en
su decisión de intercambiar sexo por dinero o intercambiar, por ejemplo, chocolates
por dinero, o sexo por chocolates. El caso del reclutamiento de niños y de la
trata y tráfico de personas es precisamente una violación de la libertad de las
personas y debe ser condenado, perseguido y castigado con la mayor severidad
que la ley pueda disponer; el mayor crimen que podemos cometer contra otro ser
humano es atentar contra su vida y su libertad. Para hacer una analogía, el
trabajo es algo que la sociedad valora y defiende y con mucha razón; el trabajo
forzado y la esclavitud son condenados y combatidos por la sociedad y el Estado,
también con justa razón. De igual manera no es lo mismo la prostitución, que la
prostitución infantil o forzada.
Alguien dirá que quienes eligen la prostitución y la
pornografía, lo hacen porque no tienen otra opción. Puede ser cierto, como es
cierto que la mayoría de los niños no sueñan con ser barrenderos, banqueros o
contadores, sino jugadores de fútbol, cantantes o corredores de autos y sin
embargo en el mundo hay más de los primeros que de los últimos, y no por ello
nos lamentamos de su destino. Tal vez alguna feminista dirá que la prostitución
degrada y cosifica a la mujer. Yo creo que el feminismo que verdaderamente
defiende a las mujeres es aquél que protege su derecho a elegir, incluso a ser
prostitutas, y no el feminismo de muchas que quieren que las mujeres actúen
como comanda y ordena la líder del movimiento. Tanto en el caso de quien dice
que en realidad nadie elige voluntariamente ser prostituta (o prostituto), como
en el de quienes señalan la degradación de la mujer, podemos encontrar miles de
ejemplos y testimonios de personas que voluntaria y entusiásticamente
incursionan en la industria. El bestseller Superfreakonomics
tiene entre sus historias la de una mujer profesional, si no me equivoco,
ingeniera, que no ganaba mal en su trabajo y que decidió hacerse prostituta
para ganar más (yo lamentablemente no tengo los atributos suficientes para
triunfar en la industria y tengo que conformarme con un empleo más prosaico).
En las redes sociales podemos encontrar millares de ejemplos de hombres y
mujeres que se filman teniendo sexo en busca de fama o por puro gusto, lo que
desbanca la hipótesis de que todos quienes
hacen esto, lo hacen porque no tienen otra opción en la vida, sin que esto niegue
que efectivamente algunas personas
verdaderamente terminan ahí porque no tienen otra opción, como sucede por
ejemplo en la miserable Cuba castrista.
Alguien dirá que la prostitución destruye familias y
matrimonios y que por tanto hace un daño a la sociedad. Quien opina así para
ser consecuente debería promover la prohibición de automóviles y cuchillos, ya
que miles de personas mueren cada año en accidentes de tránsito o son
asesinadas con armas blancas, ocasionando un daño mucho mayor al de la
prostitución. No es la prostitución lo que destruye un matrimonio, sino la
rotura de la confianza o el amor en la pareja. Si una pareja al casarse se
promete fidelidad y uno de ellos viola esa promesa, la culpa no es de la prostituta
o de la prostitución, sino de quien rompió un compromiso con su pareja, de la
misma manera que los automóviles, los cuchillos y las pistolas no son culpables
de la muerte de nadie. Sobre este punto es interesante notar que no se mide a
ambos sexos con la misma vara. Muchos hombres no tienen ninguna objeción de
orden moral en ser infieles con sus esposas, ya sea con amantes o prostitutas,
pero podrían llegar incluso a asesinar a su mujer si ella les fuera infiel.
Antes que vivir en la hipocresía de tener una moral para hombres y otra
diferente para las mujeres, más sano y más justo sería que muchos matrimonios
tengan una relación como la que tuvieron los filósofos Jean Paul Sartre y
Simone de Beauvoir quienes siendo pareja, tenían la libertad de meterse con
quien sea. Eso es improbable y creo que algo de razón tiene (solo algo)
Friedrich Engels, quien, en El origen de
la familia, la propiedad y el Estado teorizaba que el matrimonio monógamo
moderno es un complot de los hombres para subyugar a las mujeres. Y tal vez
porque los Estados son manejados en su mayoría por hombres es que en muchos
países la prostitución es prohibida, pero si comparamos la profesión del
político con la de la prostituta, vemos claramente que la segunda es mucho más
honesta y beneficiosa para la sociedad. La relación de una prostituta con su
cliente es honesta y transparente, no hay falsos te quieros, no hay promesas
que nunca tuvieron la intención de ser cumplidas y luego de la transacción
ambos terminan contentos. En cambio ¿quién puede decir de un político que nunca
ha mentido u ocultado sus verdaderas intenciones? ¿Podemos decir que lidiar con
políticos o pensar en la situación política del país beneficia y deja contentos
a los ciudadanos? Ni hablemos de la corrupción, el yugo de impuestos, leyes que
nos quitan la libertad y una caja de Pandora de desgracias que salen de los
políticos. Lo paradójico es que los deshonestos, corruptos y sucios prohíben un
oficio honesto, bajo el argumento de que tal oficio es sucio y corruptor de la
moral, y para aumentar la paradoja no faltan entre los prohibicionistas,
infieles patológicos y asiduos usuarios de prostitutas.
Luego de defender la prostitución como tal, (y no promuevo la prostitución, sino el derecho y la libertad de quienes quieran ejercerla a hacerlo) vuelvo al punto inicial. “La industria se ha prostituido” dicen quienes ven reducidas las ganancias en sus negocios porque otros entran a competir. Esta es la esencia del capitalismo: que los emprendedores lleven su capital hacia los sectores con ganancias altas, lo que ocasiona un aumento de la oferta que eventualmente reduce las ganancias del sector y beneficia a los consumidores. Esto obliga a las empresas a innovar y diferenciarse o morir, lo que el economista austriaco Joseph Schumpeter llamó destrucción creativa, un motor del sistema capitalista que permite que tengamos vehículos, aviones que surcan los cielos y mil cosas más y sigan apareciendo cosas nuevas, más baratas o mejores. El empresario que se lamenta porque su industria “se prostituyó” recibe un beneficio inconmensurablemente mayor porque todas las industrias y sectores se “prostituyen” constantemente, lo que le permite tener la factura de teléfono más barata que el año pasado, un televisor con el doble de tamaño a un precio menor del que compró hace 5 años, camisas de mil marcas para elegir una gama infimita de precios y calidades, etc. Sobre endilgarle a alguien que se prostituye porque cambia de trabajo con frecuencia o se va con el mejor postor cabría preguntarse la pregunta opuesta, ¿Por qué debería renunciar a ir con el mejor postor? De hecho, la palabra prostitución proviene del término latino, prostituere, que significa exhibir para la venta, por lo que, dado que todos vendemos algo, el heladero helados, el banquero créditos y hasta el cura vende paz y redención, etimológicamente hablando, todos nos prostituimos.
Santa Cruz de la Sierra, 05/10/20
http://javierpaz01.blogspot.com/
domingo, 4 de octubre de 2020
Contribuir a un mundo mejor comenzando en nuestras relaciones de trabajo
Javier
Paz García
No es inusual que en nuestra niñez o adolescencia
hayamos tenido sueños de mejorar el mundo. Con el tiempo y el aumento de las
responsabilidades esos sueños van mermando para dar paso a conseguir un trabajo
para pagar las cuentas, cuidar a los hijos, etc. y muchos renuncian a construir
un mundo mejor. La moda de la responsabilidad social empresarial, va en la
línea de querer aportar a este propósito. En el artículo The boss factor: Making the
world a better place through workplace relationships Tera Allas y Bill
Schaninger de la consultora McKinsey sugieren que “los negocios que buscan
hacer una contribución externa deberían, paradójicamente, mirar hacia adentro:
mejorar la satisfacción de los trabajadores podría ser la contribución más
importante que pueden hacer”. Según el artículo, un factor importante de
bienestar en la vida de las personas es la satisfacción en el trabajo, la cual
a su vez depende en gran parte de qué tipo de relación tienen las personas con
su jefe inmediato. No hay nada sorprendente en este hallazgo: pasamos un tercio
de nuestras vidas en el trabajo y si no tenemos una buena relación con nuestros
jefes, es lógico que disminuya nuestro bienestar general. Mejorar la
satisfacción de los trabajadores no solo es bueno para los empleados, sino que
se traduce en menor giro de personal, mayor productividad y rentabilidad.
Un liderazgo al servicio de las personas, que busca
cómo hacer la vida más fácil para los colaboradores, que genera un ambiente de
respeto, confianza y autonomía es una de las formas en que cualquiera que tiene
personas bajo su cargo puede contribuir a un mundo mejor.
Santa Cruz de la Sierra, 04/10/20
http://javierpaz01.blogspot.com/
sábado, 19 de septiembre de 2020
La responsabilidad social de la empresa
Javier
Paz García
Este mes se cumplieron 50 años desde que el Nobel de
economía Milton Friedman publicara un artículo en el New York Times indicando
que la responsabilidad social de una
empresa es incrementar las ganancias. Hoy se escucha de capitalismo
consciente, de responsabilidad social empresarial y cosas por el estilo y por
ejemplo la consultora McKinsey en su articulo From
there to here: 50 years of thinking on the social responsability of business aboga por
empresas que buscan el beneficio de todos los interesados: clientes, empleados,
proveedores, comunidades y accionistas. Como advierte la revista The Economist
en su edición del 17 de septiembre, tal postura puede estar plagadas de
elecciones casi imposibles (What
is stakeholder capitalism?).
La diferencia entre la postura de Friedman vs. posturas
como las de McKinsey pueden deberse a interpretaciones semánticas. De hecho, en
una sociedad libre, una empresa para prosperar debe tener un producto o servicio
que beneficie a sus clientes; para atraer y mantener a sus empleados debe darles
condiciones superiores al costo de oportunidad, es decir la empresa debe darle
beneficios superiores a la mejor alternativa que cada empleado tiene en otra
parte; debe generar un lucro para los accionistas que mínimamente iguale el
costo de capital; mientras más dinero haga una empresa, más impuestos pagará,
beneficiando a la comunidad y por supuesto debe actuar en el marco de las leyes
y la ética. Podemos decir categóricamente que una empresa con fines de lucro
que genera ganancias y acata la ley cumple completamente su responsabilidad
social. De hecho, una empresa con fines de lucro que no genera ganancias
destruye valor porque absorbe recursos escasos y los utiliza de manera
ineficiente. Imagine una fábrica de máquinas de escribir, que para funcionar
contrata personas que de otra manera estarían trabajando en otras industrias
más necesarias, que utiliza metales, plásticos y tintas que podrían utilizarse
para fabricar otros implementos más requeridos por los consumidores como computadoras
o piezas de vehículos. Utilizo el caso de un producto obsoleto, pero
conceptualmente el ejemplo sirve para cualquier cosa: si un restaurante de
pollos pierde plata, significa que es menos eficiente que otros restaurantes de
pollo y tanto el dueño del restaurante como la sociedad estarán mejor
utilizando esos recursos de otra forma. En una sociedad libre, el sistema de
precios, y las pérdidas y ganancias dan las señales sobre qué valoran más las
personas y hacía donde deben dirigirse los recursos. Esto no es solo una
construcción teórica, los datos son sólidos en cuanto a que las sociedades más
libres (es decir más capitalistas) son las que tienen los menores índices de
pobreza y los mayores índices de calidad de vida como lo muestran informes como
el Index
of Economic Freedom de la Fundación Heritage o el reporte anual Doing Business del Banco Mundial.
Lamentablemente el clamor por la responsabilidad social
empresarial no es solo una cuestión semántica. Hay quienes creen que las
empresas tienen, no la opción, sino la obligación de asumir un rol mayor en la
sociedad y que deben convertirse en una especie de mecenas de los pobres, de
los artistas, de la educación, la salud, el medioambiente o lo que sea que a
algún burócrata o socialista se le ocurra que es el bien mayor. Friedman notaba
en ese artículo de 1970 que “los empresarios que hablan así, son títeres
inconscientes de las fuerzas intelectuales que han estado debilitando las bases
de una sociedad libre las décadas pasadas” y le parecía sorprendente lo
inteligente y acertados que podían ser en cuestiones internas de su empresa y
al mismo tiempo tener una visión cortoplacista y nublada en temas que podrían
afectar la supervivencia de los negocios en general, tales como los llamados a
que las empresas actúen con una responsabilidad social por encima de cumplir
sus compromisos y la ley.
Esta no es una invectiva contra la beneficencia, la
solidaridad o el mecenazgo. Los seres humanos tenemos una predisposición
natural a ayudar a nuestro prójimo y las personas que quieren donar recursos
para una causa como la pobreza, la cultura, la educación, etc. están en todo su
derecho y hacen algo digno de aplauso. Los propietarios que donan o hacen
alguna labor “social” (la palabra “social” puede significar todo o nada, pero
en su sentido etimológico todas las empresas que participan en el mercado hacen
una labor social) a través de sus empresas, ya sea porque les nace de corazón o
porque es parte de su marketing, están en todo su derecho y no hay nada que
criticarles; cada persona tiene el derecho de hacer con su dinero y su tiempo lo
que le plazca. Lo inaceptable es la noción de que este tipo de acciones son una
obligación de las empresas y que aquéllas que no se involucran en esta moda, no
cumplen su responsabilidad social, son irresponsables y merecen la condena de
la sociedad. Más peligrosa aun es la idea de que el Estado debe forzar a las
empresas a cumplir su responsabilidad social mediante leyes. Las empresas ya
pagan impuestos (demasiados en mi opinión). Obligarlas a asumir otros gastos en
nombre de la responsabilidad social empresarial es equivalente a elevar los
impuestos, pero además se convierte en una fuente de discrecionalidad para que burócratas
estatales puedan extorsionarlas.
Si por responsabilidad social entendemos acciones que
ayudan a tener una sociedad más próspera y con menos pobreza, entonces nadie
cumple ese rol mejor que las empresas con fines de lucro. Son las empresas las
que generan los productos que consumimos, son las empresas las que crean los
empleos que necesitamos, el dinero que gasta el Estado proviene de impuestos
extraídos a las empresas. Las empresas no necesitan donar un centavo para
cumplir su responsabilidad social, lo hacen teniendo negocios viables y
maximizando las ganancias.
Santa Cruz de la Sierra, 19/09/20
http://javierpaz01.blogspot.com/
sábado, 12 de septiembre de 2020
Por qué los candidatos se atacan entre ellos y no al MAS
Javier Paz García
Imagine que usted es jefe de campaña de un candidato a la presidencia del país. ¿Cuál es el objetivo de su trabajo? Conseguir la mayor votación posible, obtener la mayor cantidad de parlamentarios y para quienes tienen posibilidades, ganar la presidencia. El objetivo de una campaña política, no es decir la verdad, ni promover la democracia, ni buscar lo mejor para el país; es conseguir la mayor cantidad de votos dadas las restricciones de dinero y tiempo de cada candidato. Ya sea que el presupuesto de un candidato sea de 10 millones de dólares y el de otro de 10.000 dólares, ambos tienen restricciones económicas; ni siquiera al que tiene 10 millones le alcanza para comprar todas horas de publicidad televisiva disponible y hacer todas las poleras y banderines que quisiera para regalar. Ambos tienen restricciones de tiempo: un candidato no puede estar en dos lugares a la vez y cada candidato tiene que decir cuánto tiempo invertir en cada departamento, que ciudades visitar, donde hacer su cierre de campaña, etc.
¿Cómo consigue subir su votación? Antes de responder a esa pregunta, veamos el escenario político. La última encuesta de Unitel pone al MAS en primer lugar con alrededor del 26%, Mesa con 17%, Jeanine con 10% y Camacho con 7% y alrededor de un 30% de indecisos. Es improbable que alguien esté indeciso entre votar por Evo o por Camacho, o entre Evo y Mesa pero hay muchos que saben que no votarán por Evo pero no saben si votarán por Mesa, Jeanine, Camacho o Tuto; creo que los indecisos son mayoritariamente votos para la oposición. Por lo mismo, supongo que los candidatos de la oposición democrática tendrán resultados más altos de lo que indican las encuestas y no veo probable que el MAS se acerque al 40% de votos válidos que necesita para ganar en primera vuelta. Esto es una hipótesis para la cual no tengo respaldo, pero seguramente los partidos deben tener más datos sobre las preferencias de los votantes indecisos. Por lo tanto, hay aproximadamente más de 60% de la población que no votará por el MAS. Del otro lado, el voto por el MAS es un voto duro. Si a estas alturas alguien está dispuesto a apoyar a un pedófilo, nada ni nadie lo hará cambiar de opinión. Prácticamente no hay nada que convenza a un masista de cambiar su voto. Arce Catacora tiene un piso sólido alrededor del 25% pero tampoco tiene mucho para escalar y podemos hablar de dos bandos: los que votarán por el MAS y los que no votarán por el MAS. Entonces desde la perspectiva de una campaña de cualquiera de los otros candidatos, no vale la pena gastar ni un centavo, ni un minuto, ni una gota de saliva en tratar de convencer a un votante masista a cambiar de opinión.
Volviendo a la pregunta que usted tiene que responder como jefe de campaña de cualquiera de los partidos de oposición democrática sobre cómo aumentar la votación, si considera válido el análisis anterior, es claro que gastar dinero, tiempo y esfuerzo en atacar al MAS es una estrategia perdedora. La mejor estrategia de cualquier candidato democráticos es quitar votos a otros candidatos democráticos. Manfredo Kempff reclamaba en su artículo ¿Suicidio colectivo? “la irracional explosión de ira” entre los candidatos de oposición al MAS. En realidad, es el comportamiento que uno puede predecir de agentes racionales que persiguen su propio interés, dos supuestos sobre los que se sustenta la ciencia económica. La mejor alternativa para mejorar su votación, es atacarse entre ellos y no enfocarse en el MAS, aunque haga que el elector no masista se jale los pelos y se pregunté por qué actúan así. Esto no quiere decir que los candidatos no van a hablar del MAS, pero cada candidato tratará de mostrarse como el idóneo para enfrentar al MAS o criticar a los otros por blandos o colaboracionistas. Es decir, incluso las referencias al MAS serán críticas implícitas o explícitas contra los otros candidatos. Como dije al comienzo, las campañas no son para decir la verdad, ni promover la democracia, ni buscar el bienestar del país y no podemos esperar que los candidatos nos digan la verdad, ni promuevan la democracia y se preocupen por el bienestar del país. Lo único que les interesa en esta etapa es ganar votos y por lo tanto es racional que se ataquen entre ellos. La misma lógica de la búsqueda del interés propio y actuación racional que evita la renuncia de candidaturas sin opciones y la conformación de un frente de unidad hace que quienes tienen más o menos las mismas ideas democráticas y representan a la misma masa de votantes sean los que más se peleen entre ellos dejando de lado al verdadero enemigo de la democracia. El resultado de la dispersión del voto y las pugnas entre los candidatos democráticos es que el MAS tendrá una mayor representación parlamentaria, incluso mayoría y la pequeña pero existente posibilidad de ganar la presidencia. Esto es calamitoso para el país, pero evitarlo no es la prioridad de ninguno de los candidatos, aunque todos digan como parte de sus estrategias de campaña que sí lo es.
Santa Cruz de la Sierra, 12/09/20
http://javierpaz01.blogspot.com/
miércoles, 9 de septiembre de 2020
Por qué es improbable un frente de unidad
Javier
Paz García
La última encuesta que pone al MAS en primer lugar ha incrementado
el estrés y la preocupación de muchos como también el deseo de que se
establezcan alianzas y se bajen algunas candidaturas. Esto es improbable. A menudo
pensamos que los agentes en el sector privado buscan su propio interés, sin
necesariamente ver algo malo en ello, y al mismo tiempo pensamos que en el
sector público se busca el interés común. En 1962 los economistas James
Buchanan y Gordon Tullock publicaron El
cálculo del consenso: fundamentos lógicos de la democracia constitucional,
un extraordinario libro en el cual cuestionan esta lógica y proponen analizar a
los agentes que actúan en el sector público de igual manera que se analiza a
los agentes en el sector privado, utilizando supuestos estándar del análisis económico:
agentes que toman decisiones racionales y que buscan su propio interés. Buchanan
recibiría posteriormente el Nobel de economía por desarrollar esta línea de
investigación.
¿Cuál es el interés de los actores políticos? Ganar
elecciones y mantener o incrementar sus cuotas de poder. Pensemos en lo que
significa para un partido o agrupación que tiene posibilidades de conseguir una
representación parlamentaria dejar de participar en la elección nacional.
Significa la irrelevancia por los próximos 5 años, pocos recursos, ausencia de
palestra pública y un camino empinado para reconstruir el proyecto político o
incluso el riesgo de desaparecer. Por otro lado, conseguir representación
parlamentaria, incluso siendo oposición da una palestra pública para seguir
vigente, significa cuotas y puestos de trabajo para miembros del partido que de
algo tienen que vivir, significa gravitar en las decisiones y las leyes que se
crearán. Incluso una representación minúscula puede otorgar un poder
extraordinario; por ejemplo, en la legislatura 2006-2009 el senado estaba
dividido entre el MAS y PODEMOS, UN tenía un senador y con ese voto logró la
presidencia del senado por un año. Un partido no tiene nada que ganar al bajar
su candidatura y sí tiene mucho que perder. Si actúan racionalmente siguiendo
su propio interés, entonces la decisión correcta es continuar en carrera.
Para algunos lectores puede ser indignante leer esto.
Para muchas personas molesta la idea de que los políticos pongan sus propios
intereses por encima de los de la nación o el bien común. Buchanan y Tullock
cuestionan en primer lugar que exista un bien común que se pueda definir.
Existen personas que consideran que el candidato del MAS es el mejor y
cualquier otro es una calamidad, otros que ven a Carlos Mesa como el mejor,
otros que no son del MAS y que ven a Mesa como un desastre, unos que nunca
votarían por Camacho, otros que no votarían por nadie más que Camacho, etc. y todos
son bolivianos por igual. De igual manera más allá de los candidatos, construir
un hospital en Sucre, significa dejar de usar esos recursos para construir una
carretera en Cochabamba o 100 postas sanitarias en Tarija y tanto la
recolección de impuestos como su uso significa beneficios para algunos a costa
de otros, por lo que es imposible definir el mal llamado bien común, toda
decisión tiene ganadores y perdedores. También cuestionan la idea del doble
estándar moral y metodológico: está bien que una persona en su vida privada
busque superarse, subir de cargos, ganar más dinero, procurar un mejor futuro
para sus hijos, etc. pero en la vida pública busque el bien común y se
sacrifique por ello. Más razonable es pensar que el político profesional es tan
humano como el que no participa activamente en política. Los políticos no son
mejores ni peores que el resto de la población: son humanos que, como todos,
buscan su propio interés y no deberíamos satanizarlos por ello. Después de
todo, si hacemos el ejercicio de ponernos en sus zapatos, ¿cuántos
sacrificarían sus trabajos por una causa altruista que no les dará ninguna
remuneración? Se me viene a la mente el testimonio de Pablo Fernández que cuenta
cómo cuando estaba el MAS, los artistas dispuestos a protestar activamente eran
los menos, pero cuando cayó todos querían estar en palestra. O podemos hablar
de los empresarios que trabajaron y colaboraron con el gobierno del MAS o que
simplemente bajaron la cabeza y callaron, con lo cual mantuvieron vivo el
aparato productivo o de los funcionarios públicos que por 14 años fueron a
concentraciones masistas obligados para no perder sus trabajos, porque tienen
niños que alimentar y nada es más importante que eso. Todos tenemos una pizca
de cobardía o mejor dicho, de instinto de preservación o mejor dicho de
búsqueda del propio interés y es está búsqueda del propio interés en parte lo
que nos ha permitido evolucionar como especie, desde dominar el fuego, inventar
la rueda, hasta construir aviones y surcar los cielos. Creo que pocos pueden
tirar la primera piedra y aunque es fácil juzgar desde fuera, creo que la
mayoría, si estuviéramos en la situación de los líderes políticos actuales,
actuaríamos de manera similar a ellos: como humanos que somos.
Y como humanos que somos buscamos justificar nuestros
actos y ponerlos en un pedestal de moralidad y racionalidad. Los políticos también
lo hacen y Carlos Mesa puede argumentar que es primero en las encuestas y por
tanto la opción natural para enfrentar al MAS y tiene razón. Jeanine Áñez puede
decir que Mesa ha sido aliado del MAS y no es garantía de firmeza ante los
duros momentos que se vienen y tiene razón. Fernando Camacho puede decir que fue
el líder de la protesta que sacó a Evo y que representa la renovación y tiene
razón. Y todos tienen sus razones que se van agrandando en sus mentes al mismo
tiempo que cada bando minimiza las razones ajenas y esto es muy humano; todos
lo hemos experimentado en una discusión con la pareja o en un debate entre
amigos que en un 99% de los casos no lleva a ningún cambio de postura por parte
de los participantes. Cada candidato construye sus argumentos del por qué es la
mejor opción y son los otros los que deben bajarse y unirse a él.
También hay presiones e inercias como las de un
transatlántico en movimiento que tarda kilómetros para detenerse. Cada
candidato presidencial tiene una estructura de candidatos al parlamento, asesores
políticos, jefes de campaña, etc. Algunos han dejado un trabajo seguro para
unirse a una opción y los líderes pueden sentir una obligación moral de seguir
en carrera, hay los financiadores y donantes, hay los jóvenes que han hecho
voluntariado para hacer campaña y todo un grupo de gente que cree en su líder,
que empuja para continuar y que estaría decepcionada de que se dé marcha atrás.
Finalmente, en la elección de octubre del año pasado
era vital que la oposición se uniese para tener una oportunidad de ganarle al
MAS: sabíamos que habría fraude, sabíamos que el MAS era más popular que ahora,
sabíamos que tenía todo el aparato estatal para hacer campaña y aun así no se
unieron. Aunque hoy el MAS sigue siendo fuerte, es una amenaza menor de lo que
era en octubre, entonces, si no se unieron entonces ¿bajo qué lógica podemos
esperar que se unan ahora?
Buchanan y Tullock hicieron su análisis pensando en la
democracia norteamericana, porque ni en Estados Unidos, siendo la democracia
moderna más longeva el político deja de ser humano y pone a un lado su propio
interés. Usando el lenguaje de la teoría de juegos, las opciones óptimas de
cada partido contrario al MAS ocasiona un desenlace sub-óptimo para el conjunto
de la oposición democrática, con dispersión de votos y sub-representación parlamentaria.
Como en el Titanic, todos vemos venir el iceberg (en realidad el iceberg no
viene, nosotros vamos hacia él), todos sabemos el desenlace, pero las fuerzas
ya están en movimiento y lamentablemente no hay nada que podamos hacer.
Santa Cruz de la Sierra, 09/09/20
http://javierpaz01.blogspot.com/
martes, 8 de septiembre de 2020
Cerco a las instituciones benéficas
Javier
Paz García
Cuando la gente piensa en la actividad privada, piensa
en negocios y empresas. Esta es una concepción estrecha del ámbito privado.
También son instituciones privadas entidades como Davosan o el Rotary Club. Estas
instituciones funcionan gracias a personas que donan su tiempo y dinero
(generalmente unos donan tiempo y otros, dinero) para ayudar a personas de
escasos recursos a cubrir necesidades básicas. Las instituciones de
beneficencia proveen medicamentos gratuitamente o a bajo costo, solventa operaciones
médicas y cuidan personas y niños enfermos como el Hogar Teresa de los Andes.
La ayuda que la red de organizaciones benéficas gestiona es inmensa e invaluable,
salvando vidas, ayudando a la salud y bienestar de los más pobres y dando
esperanza y alegría a los necesitados. Una diferencia entre la beneficencia
privada y las ayudas estatales es la pasión y el entusiasmo de los gestores. El
sector estatal está manejado por gente pagada, que en muchos casos sigue la ley
del mínimo esfuerzo y lo único que le interesa es la hora de salida y el sueldo
a fin de mes. En muchos casos la ayuda estatal se presta para negociados que
enriquecen a sus gestores, sirve para campaña del partido de turno y termina en
desperdicios como alimentos que se malogran porque no se entregan nunca o cosas
por el estilo. En cambio, los gestores privados son en su mayoría voluntarios
que no reciben una remuneración por su servicio y que incurren en costos de
tiempo y dinero, pero ganan la satisfacción de ayudar al prójimo, de servir, de
dar ejemplo y dejar una mejor sociedad. Puedo dar el testimonio de mi suegro,
quien es rotario y cuando empieza a hablar de las campañas que organizan, ya
sea para hacer operaciones gratuitas a niños con labios leporinos, a personas
con cataratas o donaciones de sillas de ruedas, transmite la inmensa alegría y
satisfacción que recibe de ayudar a otros.
Precisamente fue mi suegro quien me contó una
dificultada en la que se encuentran instituciones como Davosan, el hogar Teresa
de los Andes y el Rotary. Entre septiembre y octubre del 2019 estas
instituciones recibieron notas de cargo con impuestos y multas cuantiosas por
donaciones que habían recibido hace más de 10 años y por las cuales nunca habían
recibido una notificación previa. Davosan por ejemplo recibió el 7 de octubre
de 2019 un proveído de ejecución tributaria por Bs. 352.995 por una importación
para donación recibida el 2008. Una importación de sillas de ruedas gestionada
para el Rotary también el 2008 tiene un proceso por el que han sido notificados
en septiembre del 2019 con multas de cientos de miles de bolivianos. El Hogar
Teresa de los Andes, un centro para niños con discapacidad se encuentra en
similar situación. Uno esperaría que estas instituciones tuvieran el apoyo
activo del Estado o en todo caso, que no sean perjudicadas por este.
Lamentablemente no siempre es así y la situación que describo incluso genera la
sospecha sobre si el gobierno anterior tenía la intención de socavar y destruir
a las instituciones privadas de beneficencia. Los Estados totalitarios no quieren
que nadie compita con ellos, y para el megalómano nadie debe ser bien visto
excepto él mismo. En todo caso, cada centavo que se le quita a estas
instituciones, es un centavo menos para los necesitados. Sin un cambio de
gobierno estas instituciones benéficas estuvieran ahora en una situación crítica,
cercadas por el mismo Estado. Hacemos
votos para que el gobierno actual pueda darles una mano y reparar esta
injusticia.
Santa Cruz de la Sierra, 08/09/12
http://javierpaz01.blogspot.com/
viernes, 24 de julio de 2020
Réquiem a Óscar Urenda
sábado, 27 de junio de 2020
Sobre el justo medio de Mesa
miércoles, 24 de junio de 2020
La ciencia de la felicidad
domingo, 21 de junio de 2020
La cuestión medioambiental y las soluciones socialistas
Javier
Paz García
Un tema relevante de nuestra época es el daño al medio
ambiente causado por el hombre. La crítica al capitalismo como destructor del
medio ambiente ha sido un caballo de batalla de los socialistas; y yo creo que
tienen razón. La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ha
superado las 400 partes por millón (ppm) cuando en los últimos 800.000 años su
pico no había superado las 300 ppm[1].
En 1800 se ocupaban 1,35 mil millones de hectáreas para agricultura, para el
2016 el área subió a 4,87 mil millones[2].
¿Por qué? Porque en el planeta hay más personas que antes, que viven más
tiempo, con mayor capacidad de consumo y calidad de vida. En 1800 la población
mundial no llegaba a los 1.000 millones de habitantes, para 1900 era de
aproximadamente 1.650 millones y para el 2017 se calcula en 7.700 millones[3].
La esperanza de vida promedio desde el paleolítico hasta los inicios de la
revolución industrial era de 30 años y la mortalidad infantil antes de los 5
años era del 50%; hoy la esperanza de vida ronda los 70 años, y la tasa de
mortalidad infantil antes de los cinco años no llega al 4%, e incluso en los
países más pobres donde puede estar alrededor del 10% están mucho mejor que las
sociedades más ricas hace 100 años[4].
Adicionalmente vivimos en la mayor opulencia en la historia del planeta, las
hambrunas son una rareza que solo sucede bajo regímenes totalitarios, la
pobreza extrema en la cual vivió más del 90% de la población desde la antigua
Grecia hasta los inicios del siglo XIX es un mal que hoy sufre menos del 10% de
la población mundial[5],
principalmente en países gobernados por dictadores socialistas. El planeta
tiene más gente, que vive más tiempo, come más y vive mejor que hace 100 años
¿por qué? Porque desde la revolución industrial, el capitalismo ha sido una
fuente de creatividad, innovación y productividad que sigue sin agotarse. Hemos
tenido revoluciones en agricultura que han permitido aumentar la cantidad de
alimentos al mismo tiempo que se han hecho más baratos; hemos tenido revoluciones
en medicina, con vacunas, antibióticos, fármacos para cada dolencia, rayos x,
tomografías, trasplantes de órganos, que han salvado millones de vidas y han aumentado
la expectativa de vida para ricos y pobres; hemos tenido revoluciones en comunicaciones
que nos permiten hablar con cualquier persona en cualquier parte del mundo sin
costo, con una conexión de internet; revoluciones en transporte pasando de la
carreta al automóvil y el avión; tenemos luz eléctrica, agua potable,
alcantarillado y un sinnúmero de servicios que serían la envidia de los reyes
del medioevo.
El incremento en la población, en años de vida y en
capacidad de consumo, gracias al sistema capitalista producen también una
presión sobre los recursos del planeta y sobre el medio ambiente. Entonces los
ambientalistas tienen razón cuando le endilgan al capitalismo la culpa por su
deterioro. Por supuesto, dado que el problema es el capitalismo, la solución
pasa por eliminar los beneficios del capitalismo para que 1) se reduzca la población
mundial, 2) se reduzca la esperanza de vida y 3) se reduzca el consumo y la
calidad de vida de las personas. Voy a tratar de demostrar con algunos ejemplos
que los socialistas no son del todo inconsecuentes con estos objetivos.
Que el mundo haya pasado en 100 años de menos de 2 a
casi 8 mil millones de habitantes, y que a pesar de ese incremento se haya
reducido la pobreza extrema de cerca del 90% a menos de 5% de la población
mundial, es un logro extraordinario que ronda en lo milagroso. Parte de la
explicación de este fenómeno es la mecanización del campo, el manejo de suelos
y la mejora genética de las plantas. Todas estas innovaciones permiten producir
más con menos, además de la posibilidad de introducir nutrientes y vitaminas.
Un caso específico es el del arroz dorado, una variedad genéticamente
modificada (OGM) para proveer de vitamina A. El 2016, 109 premios Nobel
firmaron una carta pidiendo a Greenpeace, que detenga su propaganda de
desprestigio contra los OGM y particularmente contra el arroz dorado, haciendo
notar que no está apoyada en evidencia científica sino en desinformación y que
“nunca ha existido un solo caso confirmado de un efecto negativo para personas
o animales” causados por el consumo de transgénicos, que la “Organización Mundial
de la Salud estima que 250 millones de personas sufren por deficiencia de
vitamina A, incluyendo 40% de los niños en los países en desarrollo. Basado en
estadísticas de UNICEF, un total de uno a dos millones de muertes prevenibles
ocurren cada año por la deficiencia de vitamina A porque debilita el sistema
inmunológico poniendo a los bebés y a los niños en un gran riesgo”. La carta
termina preguntando “¿Cuánta gente pobre tiene que morir en el mundo antes de
que consideremos esto como ‘un crimen
contra la humanidad’?”[6]
La introducción de variedades transgénicas como el arroz dorado puede salvar
vidas, pero mientras más vidas se salven, más daño le hacemos al medio
ambiente. Greenpeace prefiere el medio ambiente a la vida de millones de niños
pobres en África. Aunque yo no estoy de acuerdo con esa preferencia, tengo que
reconocer al menos que son coherentes con su defensa medioambiental. Menos
coherente es la oposición a los transgénicos desde la perspectiva de la
productividad, ya que, al producir más comida en menos área, los transgénicos
ahorran al planeta una mayor deforestación de bosques.
El recurso al hambre y la inanición no es exclusivo de
Greenpeace. Los vecinos de un Lenin con apenas 20 años, en su ciudad, Samara le
“denunciaron por no sumarse a la campaña nacional montada para mitigar la
hambruna de 1891, en la cual morirían medio millón de personas. Entonces
explicó a un camarada que ‘la inanición destruye a la desfasada economía,
anticipando el socialismo’”[7].
Ya en el poder no fue ajeno a las políticas de eugenesia y alentaría desde Pravda que “cada ciudad y pueblo decida
cómo limpiarse de sus alimañas, bien encarcelándolas, obligando a que porten
distintivos amarillos como las prostitutas, mandándolas limpiar letrinas o
fusilando a una de cada diez.”[8]
Más allá de los asesinatos políticos de Lenin, que sobrepasan el millón de
personas, sus políticas de confiscación y su intento de suprimir el mercado ocasionaron
la muerte por hambre y frío de alrededor de entre 3,9 y 7,75 millones de
personas.[9]
Su sucesor, Stalin, logra proezas tales como que “según estadísticas oficiales,
entre 1928 y 1932 el consumo anual de patata pasa de 141 kilos a 125, el de
carne y tocino de 24 a 11, el de mantequilla de 1,5 a 0,7” [10].
Su política de colectivización de granjas provocó la muerte por inanición de hasta
12 millones de personas y la reducción del área cultivada y el número de vacas,
ovejas, chanchos y animales domésticos[11].
En total se estima que 20 millones de personas perecieron bajo Stalin, pero
sería superado por otro líder socialista, el chino Mao Tse Tung, quien
ocasionaría la muerte de 40 millones de sus compatriotas. Y dentro de esta liga
de superestrellas no podemos obviar a otro socialista, el líder del Partido Nacional
Socialista (nazi), Adolfo Hitler, quien, sin contar las muertes de combatientes
en la Segunda Guerra Mundial, mató a 15 millones de personas[12].
Estos tiranos lograron reducir la población, reducir la expectativa de vida,
reducir el consumo y frenar la innovación y el desarrollo en sus países ¡Pocas
personas han hecho más por el medioambiente que estos íconos del socialismo!
Por lo tanto, no nos debe sorprender que muchos miembros de Greenpeace y
movimientos afines vean a estos líderes y a las sociedades que crearon como
modelos a seguir. Alguien dirá que invocar a estos tiranos es un cliché, que
responde a casos aislados. Algún desinformado o fanático incluso exclamará que
Hitler no era socialista. Yo discrepo de la idea de que sean casos aislados,
cuando a esa lista de protectores de la naturaleza se pueden añadir muchos más
como Pot Pol, Kim Il Sum, Fidel Castro (quien, además de ser un tirano que
empobreció a Cuba, enérgicamente pedía que la Unión Soviética lance su arsenal
nuclear sobre el enemigo capitalista). Discrepo que sean hechos aislados cuando
hoy, la pobreza extrema es mayor precisamente en los países que siguen las
recetas socialistas. Discrepo que sean hechos aislados cuando sus teóricos
nunca negaron su predilección por el terror eugenésico. Karl Marx decía que “el terrorismo
revolucionario acelera el parto del Hombre Nuevo”; Bernard Shaw, un Nobel de
literatura, y socialista, apoyaba la eugenesia y llamó “obra maestra” al libro Los Fundamentos del siglo XIX, “sin
intuir que será la Biblia nazi, o quizá por eso mismo”[13].
Shaw fue miembro de la Sociedad Fabiana, un grupo de intelectuales ingleses que
abogaba por la abolición de la propiedad privada y la instauración del
socialismo y que dio las bases ideológicas al actual partido laborista inglés.
La penetrante investigación de Antonio Escohotado en su monumental Los enemigos del comercio – Una historia
moral de la propiedad, abunda en ejemplos de intelectuales cuyo socialismo
pasaba por la liquidación de buena parte de la humanidad, ya sea para acabar
con los “perros burgueses”, como decía Jean Paul Sartre, o en la línea de “más
vale pocos, pero mejores” de Lenin.
Sorprendentemente, hoy el aumento de la población mundial
no se da en los países más ricos, sino en los más pobres. El 2015 los países
más desarrollados crecían en población al 0,27%, con algunos países incluso
decreciendo, mientras que los menos desarrollados tenían tasas de crecimiento
poblacional promedio de 2,36%[14]. La
baja tasa de crecimiento en los países desarrollados no es el producto de la
fuerza o la imposición estatal, sino de la decisión libre y voluntaria de gente
que prefiere tener pocos hijos para darles mejores condiciones de vida y que
tienen la educación y los medios para tomar medidas anticonceptivas. Esto en
contraste con la política de un hijo por familia impuesta por el partido
comunista chino, violando un derecho humano tan fundamental como es el de los
padres a decidir cuántos hijos tener.
Cuando la mortalidad infantil en el mundo llegaba al 50%
era normal que las familias tuvieran muchos hijos. A medida que las tasas de
mortalidad fueron bajando, las tasas de fertilidad también bajaron, pero en los
países más pobres esas tasas no lo hicieron al mismo ritmo en que ha bajado la
tasa de mortalidad infantil y las madres siguen teniendo muchos hijos. Esto,
además de generar una explosión demográfica significa que, estas familias, que
en general de por sí son pobres, se van a empobrecer más por tener que
sustentar a un gran número de miembros. Ante esta situación, algo que se puede
hacer para reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de estas familias es
enseñar métodos anticonceptivos. Esto, mientras se haga mediante la educación y
la concientización, sin recurrir a la coacción, es un acto de humanidad y
algunos organismos internacionales como el Banco Mundial han tratado de
colaborar en campañas de esta naturaleza. No todos están de acuerdo, entre
ellos intelectuales socialistas como Eduardo Galeano quien afirma que el
objetivo de estas políticas es “convencer a los pobres de que la pobreza es el
resultado de los hijos que no se evitan y poner un dique al avance de la furia
de las masas en movimiento y rebelión. Los dispositivos intrauterinos compiten
con las bombas y la metralla, en el sudeste asiático, en el esfuerzo por
detener el crecimiento de la población de Vietnam. En América Latina resulta más higiénico y eficaz matar guerrilleros en
los úteros que en las sierras o en las calles.”[15] Fiel
a la prosa socialista, Galeano augura que los úteros de las mujeres
latinoamericanas son fábricas de guerrilleros, con lo que podemos adivinar su
predilección de sangre y muerte para los burgueses no revolucionarios. Este
tipo de prejuicios basado en mentiras sigue ocurriendo hasta nuestros días y
una de las víctimas contemporáneas es Bill Gates cuya fundación invierte
millones en campañas de vacunación en países subdesarrollados especialmente en
África para acabar con enfermedades como la polio o tuberculosis que, gracias a
las vacunas, son inexistentes en el mundo moderno, pero que matan a millones de
niños en los países más pobres[16]. Su
actividad filantrópica recibe críticas tanto de la izquierda como de la derecha,
en muchos casos con campañas basadas en la desinformación y la mentira no muy
diferentes a las de Galeano o de Greenpeace y es un ejemplo de la imposibilidad
de agradar a todos, porque está mal si lo hace y está mal si no lo hace. Por
cierto, innovaciones de Gates, como Word y Excel, evitan que miles de árboles
tengan que ser sacrificados para papel, mientras la burocracia de los gobiernos
(y más aún los socialistas) multiplica los trámites ad nauseam y exigen respaldos físicos para todo. La contribución de
Gates al medioambiente no es suficiente para expiar el pecado de innovar,
generar valor para la sociedad y hacerse millonario con ello, por lo cual
merece el odio eterno de los socialistas del mundo[17],
aunque no por ello dejen de usar productos de Microsoft.
Tal vez el actual nivel de consumo sea insostenible y
debamos empezar a hacer sacrificios para reducirlo. Tal vez un modelo a seguir
es la Venezuela de Hugo Chávez, émulo de Fidel Castro, cuya revolución ha
logrado que el PIB a PPA per cápita venezolano pase de $us 11.468 a 7.399 el
2019[18], que
unos 4,6 millones de personas abandonen su país[19], que
haya tanta conciencia en la población que se multipliquen quienes escarban las
sobras de la basura para no desperdiciar alimentos, que aumente la pobreza, la
escasez, el hambre, la desnutrición sin perjuicio de que los jerarcas del
partido acumulen fortunas millonarias. Otro ejemplo a seguir podría ser Corea
del Norte. Hasta 1950, Corea era una sola nación. En ese año hubo una división
arbitraria en el paralelo 38 quedando el norte bajo una administración
comunista apoyada por la Unión Soviética y el sur bajo un gobierno democrático
de línea capitalista apoyado por Estados Unidos. 50 años después “la gente de
Corea del Sur tiene un estándar de vida similar al de Portugal y España. Hacia
el norte, en la llamada República Popular Democrática de Corea, o Corea del
Norte, los estándares de vida son similares al de los países del África
Subsahariana, alrededor de una décima parte del estándar de vida promedio en
Corea del Sur. La salud de los coreanos del norte está incluso en peor estado;
el norcoreano promedio puede esperar vivir 10 años menos que sus primos en el
sur del paralelo 38.”[20] Dicen
que una imagen vale más que mil palabras y la imagen satelital de ambas Coreas de
noche, muestra un sur rebosante en luz y prosperidad versus un norte hundido en
las tinieblas de la pobreza. ¡Todo un ejemplo de ambientalismo!
El actual tirano de Corea del Norte es Kim Jong-un, nieto
Kim Il-sung el tirano que se instaló en 1948. Tal vez la solución al problema
del medio ambiente es hacer de Kim Jong-un y Nicolás Maduro no solo dictadores
de sus países sino del planeta entero, para que en un lustro reduzcan la
población a mil millones y el nivel de vida baje al de los cubanos o
norcoreanos. Tal vez la solución al problema del medioambiente pasa por no
vacunar a los niños pobres y dejar morir de inanición a quienes no puedan
acceder a alimentos orgánicos e hidropónicos, como parecen querer Greenpeace y
las miles de organizaciones afines en todo el mundo.
Sorprendentemente, más allá de ser efectivo para reducir
la población con hambrunas y purgas y acrecentar la pobreza, el socialismo no
tiene un buen record en cuanto a contaminación. El mayor desastre nuclear en la
historia de la humanidad sucedió en la Unión Soviética en 1986, ocasionando un
daño medioambiental sin precedente. Magnitogorsk, una ciudad construida dentro
de los planes quinquenales de Stalin para industrializar la URSS es infame por
su nivel de polución e insalubridad. Hoy los mayores generadores de dióxido de
carbono en el mundo son China un país gobernado por un partido comunista desde
1949 con 27% de las emisiones globales, Estados Unidos, con 15% y la India con 6,8%[21], cuya
dinastía Nehru-Gandhi (ninguna relación con Mahatma Gandhi) ha sido fundamental
para llevar a esta nación por los caminos del socialismo, la corrupción y la
pobreza. Sin embargo, en 2015 la tasa de mortalidad por polución del aire en la
India fue de 223 por 100.000 personas, en China 121, en contraste con Estados
Unidos con 20[22]. El problema de la
contaminación y la polución, aunque existe en todas partes, está mucho más
controlado en países desarrollados y por ejemplo, mientras el Lago Michigan en
Estados Unidos es una belleza panorámica, el lago de Maracaibo en Venezuela es
una gran cloaca.
La contaminación ambiental y la explotación de los
recursos de la Tierra son problemas reales y hay gente verdaderamente preocupada
por ello. También es real que los movimientos socialistas han camuflado su odio
al capitalismo con ambientalismo. La contaminación ambiental y la explotación
de los recursos de la tierra deben ser tomados en serio y debemos buscar
soluciones como sociedad, pero éstas no deben estar por encima de la vida, la
libertad y la dignidad de los seres humanos. Los socialistas, con su plétora de
matanzas, genocidios, fracasos económicos, miseria y esclavitud han perdido
cualquier autoridad moral para entronizarse como paladines de la humanidad y de
la paz (cosa que no les impide seguir haciéndolo, tal vez porque eso de basarse
en datos reales y decir la verdad es moral burguesa y en la moral
revolucionaria, la mentira y la impostura son medios válidos) y muchos se han
disfrazado de ambientalistas para defenestrar contra el capitalismo. Dicen
luchar por el campesino, pero no quieren que el campesino elija qué semilla
utilizar; dicen luchar por los pobres, pero no quieren que el pobre se eduque y
aumente su poder adquisitivo; aplauden el bienestar de Cuba, pero viven en
California con todas las comodidades del primer mundo; y quieren lo mismo que
los socialistas desde Marx hasta Chávez, gobiernos más poderosos, que controlen
a la población, que reduzcan la libertad de la gente, con burocracias que
definan quienes son los ganadores y perdedores. Y por supuesto ellos quieren
ponerse a las cabezas de tales burocracias.
Santa Cruz de la Sierra, 21/06/20
http://javierpaz01.blogspot.com/
[1] Hannah Ritchie and Max Roser (2017) -
"CO₂ and Greenhouse Gas Emissions". Published online at
OurWorldInData.org. Retrieved from:
'https://ourworldindata.org/co2-and-other-greenhouse-gas-emissions' [Online
Resource]
[2] Hannah Ritchie and Max Roser (2013) -
"Land Use". Published online at OurWorldInData.org. Retrieved
from: 'https://ourworldindata.org/land-use' [Online Resource]
[3] Wikipedia. Población Mundial.
[4] Max Roser, Hannah Ritchie and Bernadeta Dadonaite (2013) - "Child
and Infant Mortality". Published online at OurWorldInData.org.
Retrieved from: 'https://ourworldindata.org/child-mortality' [Online Resource]
[5] Max Roser and Esteban Ortiz-Ospina (2013) -
"Global Extreme Poverty". Published online at OurWorldInData.org.
Retrieved from: 'https://ourworldindata.org/extreme-poverty' [Online Resource]
[7] Antonio Escohotado, Los Enemigos del Comercio Tomo II, Espasa, Barcelona, 2015. Pag.
667.
[8] Ibíd. Pag. 668.
[9] https://www.outono.net/elentir/2016/11/08/lenin-numeros-datos-e-imagenes-de-los-crimenes-del-primer-dictador-comunista/
[10]
Antonio Escohotado, Los Enemigos del Comercio Tomo III,
Espasa, Barcelona, 2017. Pag. 172.
[11]
El interesado en mayores estadísticas
puede ver en Wikipedia las entradas. Colectivización en la Unión Soviética y
Holodomor.
[13]
Antonio Escohotado, Los Enemigos del Comercio Tomo II,
Espasa, Barcelona, 2015. Pag.
613.
[14] Max Roser, Hannah Ritchie and Esteban
Ortiz-Ospina (2013) - "World Population Growth". Published online
at OurWorldInData.org. Retrieved from:
'https://ourworldindata.org/world-population-growth' [Online Resource]
[15]
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina, Siglo veintiuno editores,
México, 1978. Pag. 10. Las letras cursivas son parte del texto original. Este
texto ha sido una biblia para la izquierda latinoamericana. Su autor admitió el
2014 que no volvería a leer dicho libro porque “no tenía los suficientes
conocimientos de economía ni de política cuando lo escribí”.
[16]
El documental de Netflix, Bill Gates: bajo la lupa, muestra parte del trabajo
de su fundación y los prejuicios que enfrenta.
[17]
El mismo rechazo tuvieron magnates John
Rockefeller o Andrew Carnegie, quienes donaron buena parte de sus fortunas para
fundaciones filantrópicas y que por ello son acusados intentos de dominación
mundial y cosas por el estilo. Lo mismo les espera a los nuevos millonarios
como Jeff Bezos o Mark Zuckerberg y los que vengan. La envidia es parte de la
naturaleza humana y los socialistas la tienen potenciada.
[18]
Wikipedia. Economía de Venezuela.
[19]
Fondo Monetario Internacional. https://blogs.imf.org/2019/11/21/for-venezuelas-neighbors-mass-migration-brings-economic-costs-and-benefits/
[20] Daron Acemoglu y James A. Robinson, Why nations fail: the origins of
power, prosperity and poverty, Crown Publishers, New York, 2012. Ebook Pag.
114. Traducción propia.
[21] Hannah Ritchie and Max Roser (2017) -
"CO₂ and Greenhouse Gas Emissions". Published online at
OurWorldInData.org. Retrieved from:
'https://ourworldindata.org/co2-and-other-greenhouse-gas-emissions' [Online
Resource]
[22] Hannah Ritchie (2017) - "Air
Pollution". Published online at OurWorldInData.org. Retrieved from:
'https://ourworldindata.org/air-pollution' [Online Resource]
