domingo, 16 de agosto de 2015

¿Vale la pena tener Fuerzas Armadas?

Javier Paz García
En el sector privado, lo que no sirve, tiende a desaparecer o transformarse, por el simple hecho de que los costos y los beneficios son incurridos por las mismas personas. No ocurre lo mismo en el sector público, donde a menudo quienes pagan la factura no son los que se benefician y las instituciones pueden durar y crecer mucho más de lo que justificaría un análisis racional de costo-beneficio.
La factura de las FFAA la pagamos todos; los que se benefician son los políticos y los mismos militares. Por lo tanto no nos debe sorprender que los políticos y los militares sean los mayores defensores de la existencia de las FFAA. Lo que los ciudadanos deberíamos plantearnos, sin recurrir a pasiones nacionalistas ni patrioterismos, es si lo que nos cuestan las FFAA justifica los servicios que esta brinda a la población.
El rol tradicional de las FFAA es el de conquistar territorio y proteger a la nación de invasiones externas. En el pasado, tanto el ser agresor, como el poder defenderse eran atributos valorados en una nación. Hoy, gracias a la confraternización, el mejoramiento de las relaciones diplomáticas y una actitud generalizada de la humanidad de repudio a las guerras, estos atributos son menos importantes e incluso irrelevantes. Asumo que Bolivia no tiene intenciones de invadir territorio vecino y considero prácticamente nulas las posibilidades de que algún país vecino quiera invadir Bolivia, por lo tanto, en cuanto al rol tradicional, nuestras Fuerzas Armadas son innecesarias. Adicionalmente ayudan en caso de desastres naturales y actúan como defensoras del gobierno de turno ante disturbios civiles. Indudablemente estas funciones se pueden cumplir a un costo muchísimo menor, mediante grupos especializados de bomberos y policías. En Bolivia, las Fuerzas Armadas también han servido de panadería; esto como un acto de política populachera cuyo mayor valor es dejar una anécdota más de este Estado Plurinacional. Otro argumento para justificar a las FFAA es que el servicio militar y premilitar ayuda a forjar el carácter y el patriotismo de los jóvenes. Yo hice el servicio premilitar y lo considero una gran pérdida de tiempo. Me apena lo que pierden quienes hacen el servicio militar completo.
Bolivia gasta en unas irrelevantes Fuerzas Armadas más de lo que gasta en educación y salud combinados. Para un Estado que constitucionalmente tiene a la educación y la salud como fines máximos de su existencia y además se declara pacifista, esto parece un cuento orwelliano.
Santa Cruz de la Sierra, 09/08/15

http://javierpaz01.blogspot.com/

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