sábado, 13 de noviembre de 2010

La tolerancia: fundamento de una sociedad libre y pacífica

Javier Paz García
El ser humano por naturaleza busca vivir en sociedad, es decir convivir e interactuar con miles de personas conocidas y desconocidas. Para que esta convivencia sea pacífica, armoniosa y beneficiosa, es necesario que los miembros de la sociedad acuerden y cumplan ciertas normas mínimas de convivencia y respeten la vida y la propiedad ajena. Recalco que las normas de convivencias deben ser mínimas. ¿Por qué? Imaginemos el caso opuesto. Imaginemos que las normas de una sociedad se elaboran de acuerdo a lo que cada miembro considera correcto, justo o necesario. Imaginemos que cada individuo tiene derecho en esta sociedad hipotética, a prohibir lo que considera desagradable o inapropiado. En este caso, habrá alguien que considere necesario prohibir el homosexualismo. Otro dirá que las mujeres deben andar con burka y encerradas en la cocina. Habrá quien considere que los autos deportivos son un insulto a la pobreza y propondrá su prohibición. Una mujer que no le gusta que su marido se pase los domingos mirando fútbol en la tele podría proponer que el domingo los canales obligatoriamente tengan que pasar 24 horas de música clásica. Algún puritano razonará que las novelas corrompen a la sociedad y también hay que prohibirlas. Los abstemios propondrán que se prohíba el consumo de bebidas alcohólicas; los mormones el consumo de café. Con seguridad estarán prohibidos el boxeo, el automovilismo porque alguien los consideró muy peligrosos; el ajedrez porque otro pensó que es una pérdida de tiempo. No habrá desfiles de modelos ni propagandas provocadoras. No faltará uno que prohíba la música en inglés por ser capitalista y antirrevolucionaria y otro que prohíba a Silvio Rodríguez y Mercedes Sosa por considerarlos anticapitalistas y revolucionarios. La lista de libros prohibidos será abundante, la libertad de opinión y de acción será escasa. Un cristiano prohibirá que se nombre a Darwin en los colegios y un ateo que se nombre a Dios.
Es evidente que una sociedad así sería insoportable para todos. La imposición de pensamiento de un sector de la sociedad genera el rechazo de otros sectores. El intento de imponerse sobre otros es la marca de la barbarie; la capacidad de convivencia entre quienes piensan diferente es la marca característica de la civilización y el progreso. Por ello, para construir una sociedad pacífica, es necesario que sus miembros practiquen la tolerancia; que cada uno, antes de pensar en prohibir aquello que le desagrada, se pregunte si tiene el derecho a restringir la libertad de otro ser humano. Practicar la tolerancia consiste precisamente en convivir con aspectos desagradables de otros seres humanos.
Aprender a aceptar a otros es también una manera de evitar los totalitarismos y proteger la libertad individual. Aquellos que predican la intolerancia, cercenan la libertad de otros… eventualmente pueden terminar atentando contra su propia libertad.
Santa Cruz de la Sierra, 12/11/10
http://javierpaz01.blogspot.com

Socialismo y tolerancia

Javier Paz García
El socialismo es una doctrina de pensamiento único, por lo tanto es contrario a la práctica de la tolerancia. El debate, el intercambio de ideas, las transiciones pacíficas del poder político y la tolerancia a quien piensa diferente no son parte de la hermenéutica socialista. El socialismo es una doctrina de poder y de imposición de pensamiento donde no hay espacio para el disenso. Para el socialista la tolerancia es debilidad, por lo tanto, los regímenes socialistas toleran aquello que, por falta de poder o apoyo popular, no pueden destruir. La aceptación de puntos de vista diferentes está dada por consideraciones tácticas para los fines de la toma y el mantenimiento del poder y no como una constante.
Por citar algunos ejemplos, Lenin prohibió la religión en la Unión Soviética y Stalin cometió un sinfín de atrocidades contra los disidentes. El partido nacional-socialista alemán (nazi) mató a millones de judíos, homosexuales y gitanos. La Cuba de Fidel Castro persiguió a los homosexuales. China tiene encarcelados a cientos de disidentes cuyo único crimen es pensar diferente al régimen, entre ellos a Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz. Y por supuesto en todos los regímenes socialistas se restringe la libertad de expresión y de prensa, lo cual evidencia la intolerancia al disenso que existe en estos regímenes. No es infrecuente escuchar sobre quema de libros en estos países.
El odio hacia ciertos grupos, sean los ricos, los blancos, los negros, los extranjeros, los homosexuales, etc. es una plataforma frecuentemente utilizada por líderes socialistas para lograr el apoyo de las masas. El odio hacia ciertos grupos antagónicos al partido es parte fundamental del adoctrinamiento que realizan. Inventar culpables de la pobreza y el subdesarrollo, sea la oligarquía, los judíos o el imperialismo norteamericano, es una constante de los partidos socialistas. Esta visión miope y resentida de la realidad no les permite más que plantear soluciones que requieren la destrucción de ciertos grupos de la sociedad… soluciones que requieren la intolerancia contra el oponente.
El paramilitarismo y la violencia son también estrategias frecuentes de los regímenes socialistas. Hitler y su nacional-socialismo tenían sus temidas SA y SS. Ejemplos contemporáneos son las milicias y movimientos sociales creados por Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia que han servido como grupos de choques para amedrentar a opositores, asediar Parlamentos, patear periodistas y cometer tropelías contrarias a un clima de paz y tolerancia.
La tolerancia consiste en aceptar y respetar a quien piensa diferente a uno. El socialismo predica y practica la aniquilación de quienes piensan diferente a los socialistas. Por ello, no es coincidencia, que donde surge un régimen socialista, se exacerban las tensiones en la sociedad y aumenta la violencia.
Santa Cruz de la Sierra, 11/10/10
http://javierpaz01.blogspot.com/

martes, 2 de noviembre de 2010

Liberalismo y tolerancia

Javier Paz García
Uno de los temas más importantes de la doctrina liberal es la tolerancia como práctica indispensable para preservar la paz. El escocés John Locke (1632-1704) escribió amplios ensayos promoviendo la tolerancia religiosa en tiempos en los cuales no practicar la religión oficial podía significar la muerte. Este filósofo tuvo una influencia decisiva en los fundadores de los Estados Unidos quienes, para evitar las guerras religiosas europeas, constitucionalizaron la libertad de culto en su nación. A su vez, la constitución estadounidense influenció en prácticamente todas las constituciones posteriores del mundo occidental.
El premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa dijo que el liberalismo “es tolerancia y respeto a los demás y, principalmente, a quien piensa distinto de nosotros, practica otras costumbres y adora otro dios o es un incrédulo. Aceptar esa coexistencia con el que es distinto ha sido el paso más extraordinario dado por los seres humanos en el camino de la civilización, una actitud o disposición que precedió a la democracia y la hizo posible y contribuyó más que ningún descubrimiento científico o sistema filosófico a atenuar la violencia y el instinto de dominio y de muerte en las relaciones humanas.” (Discurso pronunciado al recibir el premio Irving Kristol otorgado por el Instituto American Enterprise).
Una de las más nefastas actitudes humanas es la de condenar, castigar y prohibir aquello que no es de nuestro agrado. Al respecto, probablemente todos los seres humanos pecamos de intolerantes. El fundamentalismo religioso, el racismo, la xenofobia, la homofobia, son algunas formas de intolerancia. Aceptar la convivencia con quienes piensan diferente es una de las cosas más difíciles para los seres humanos; sin embargo es fundamental para la convivencia pacífica.
El liberal debe evitar la reacción común en los seres humanos, de condenar y prohibir todo aquello que no es del agrado de cada uno. La tendencia a imponer la intolerancia mediante leyes se la puede ver en la prohibición de la burka en Francia, el movimiento anti inmigratorio en los Estados Unidos, hasta cosas más triviales como llamados a acabar con los desfiles de modelos en Bolivia. El liberalismo ve en estas manifestaciones de intolerancia, atisbos de totalitarismo. Precisamente los totalitarismos se caracterizan por buscar sociedades homogéneas, donde la libertad está supeditada a la visión única que tengan los caudillos sobre la moral y la ética.
El liberalismo es el triunfo de la libertad humana, y esto implica el compromiso de respetar lo que piensen o practiquen otros. No puede existir paz y libertad en una sociedad, si sus miembros no practican la tolerancia.
Santa Cruz de la Sierra 10/10/10
http://javierpaz01.blogspot.com/