martes, 2 de noviembre de 2010

Liberalismo y tolerancia

Javier Paz García
Uno de los temas más importantes de la doctrina liberal es la tolerancia como práctica indispensable para preservar la paz. El escocés John Locke (1632-1704) escribió amplios ensayos promoviendo la tolerancia religiosa en tiempos en los cuales no practicar la religión oficial podía significar la muerte. Este filósofo tuvo una influencia decisiva en los fundadores de los Estados Unidos quienes, para evitar las guerras religiosas europeas, constitucionalizaron la libertad de culto en su nación. A su vez, la constitución estadounidense influenció en prácticamente todas las constituciones posteriores del mundo occidental.
El premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa dijo que el liberalismo “es tolerancia y respeto a los demás y, principalmente, a quien piensa distinto de nosotros, practica otras costumbres y adora otro dios o es un incrédulo. Aceptar esa coexistencia con el que es distinto ha sido el paso más extraordinario dado por los seres humanos en el camino de la civilización, una actitud o disposición que precedió a la democracia y la hizo posible y contribuyó más que ningún descubrimiento científico o sistema filosófico a atenuar la violencia y el instinto de dominio y de muerte en las relaciones humanas.” (Discurso pronunciado al recibir el premio Irving Kristol otorgado por el Instituto American Enterprise).
Una de las más nefastas actitudes humanas es la de condenar, castigar y prohibir aquello que no es de nuestro agrado. Al respecto, probablemente todos los seres humanos pecamos de intolerantes. El fundamentalismo religioso, el racismo, la xenofobia, la homofobia, son algunas formas de intolerancia. Aceptar la convivencia con quienes piensan diferente es una de las cosas más difíciles para los seres humanos; sin embargo es fundamental para la convivencia pacífica.
El liberal debe evitar la reacción común en los seres humanos, de condenar y prohibir todo aquello que no es del agrado de cada uno. La tendencia a imponer la intolerancia mediante leyes se la puede ver en la prohibición de la burka en Francia, el movimiento anti inmigratorio en los Estados Unidos, hasta cosas más triviales como llamados a acabar con los desfiles de modelos en Bolivia. El liberalismo ve en estas manifestaciones de intolerancia, atisbos de totalitarismo. Precisamente los totalitarismos se caracterizan por buscar sociedades homogéneas, donde la libertad está supeditada a la visión única que tengan los caudillos sobre la moral y la ética.
El liberalismo es el triunfo de la libertad humana, y esto implica el compromiso de respetar lo que piensen o practiquen otros. No puede existir paz y libertad en una sociedad, si sus miembros no practican la tolerancia.
Santa Cruz de la Sierra 10/10/10
http://javierpaz01.blogspot.com/

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que si bien la Constitución norteamericana influenció muchísimo el constitucionalismo latinoamericano, hay que recordar que muchas constituciones latinoamericanos (gracias al aporte de conservadores) llegaron por momentos a prohibir la libertad de cultos. Otras mezclaban la libertad de cultos con el sostenimiento de una religión oficial.
Por otra parte, creo que tomarse en serio la tolerancia es tarea pendiente y urgente en Bolivia, además del reconocimiento de la libertad de cultos, es necesario pensar y evaluar cómo el diseño institucional promueve o desalienta la tolerancia. Por ejemplo, un régimen presidencialista (hiperpresidencialista en varios países de latinoamericana) no me parece que promueva una política tolerante.

Felicitaciones buen artículo.

Un abrazo,

PD: En serio John Locke era escocés?