Javier Paz García
El presidente de YPFB, Armin Dargothen en un raro acto de honestidad, admitió que “la falta de divisas era previsible, se veía venir hace ocho años”. Esto contradice la narrativa del gobierno que desde el 2023 indica que el país atraviesa un “escasez temporal de divisas” y que ha sido tremendamente creativo para encontrar culpables a la falta de dólares y combustibles, desde el siempre ubicuo imperio americano, la guerra en Ucrania, el trio Los Cambitas que le jugaron una mala pasada al presidente, los bloqueos en Cochabamba que sorprendentemente hicieron que falte combustible en La Paz, la Asamblea que no le aprueba créditos para el Covid y un largo etcétera. Si un meteorito se estrellara contra el planeta Júpiter, no me sorprendería que culparan al meteorito de ocasionar desabastecimiento. No debemos tomar el destello de honestidad de Dargothen, como un cambio de postura en la línea del gobierno, sino como un exabrupto, por el que seguramente ha recibido su jalada de oreja. La línea de gobierno sigue siendo “nosotros no tenemos culpa ni responsabilidad de nada y más bien, lo estamos haciendo muy bien”.
Bolivia alcanzó su máximo de reservas internacionales el 2014 que desde entonces empezaron a caer sistemáticamente, por lo que la referencia de Dargothen sobre la crisis de divisas es acertada, pero los orígenes más profundos se pueden rastrear incluso al 2006. Ese año Evo Morales asumió el gobierno y siguiendo el consejo de su vicepresidente García Linera, les apretó el coto a las transnacionales petroleras, con lo cual redujeron sus inversiones. Muchos aplaudieron la “nacionalización” de Evo, por la cual ahora estamos jodidos. Y no solo le apretaron el coto a las villanas transnacionales, sino a los empresarios y trabajadores bolivianos con leyes, decretos, reglamentos, impuestos, confiscaciones, tramitologías, etc. que hacían cada vez más difícil y riesgoso crear empresas, crear empleos o hacer inversiones de largo plazo. También desde el 2006 el gobierno empezó a gastar más y a contratar más funcionarios públicos, porque uno solo jugando solitario en su oficina no era suficiente, mejor que sean dos o tres que jueguen solitario acompañados; y creo empresas que pierden plata para el Estado pero que hacen ganar plata a muchos de sus partidarios. El presidente Luis Arce en su reiterativo afán de no admitir culpa de nada recientemente dijo que el fue ministro de economía, no de hidrocarburos, para lavarse las manos de la caída de producción de hidrocarburos, pero como ministro de economía, fue responsable del gasto excesivo del Estado, del déficit fiscal crónico y de la política monetaria (ya no tenemos un Banco Central independiente). Y ya siendo presidente, el gasto excesivo, el déficit fiscal, el endeudamiento del país y la emisión monetaria, empeoraron. Entonces su gestión como ministro fue mala y merece nota de aplazado, pero como presidente fue peor y no le alcanza ni para desquite.
Hoy Bolivia está quebrada. Debe millones a las empresas intermediadoras de combustible por lo que no tiene crédito con ellas, debe años de cuotas a las Naciones Unidas, le debe dólares a los bancos, y los ciudadanos tenemos que pagar 12 bolivianos para conseguir un dólar mientras el gobierno insiste en la mentira de que vale 6,96; tenemos que hacer colas de horas e incluso días para cargar combustible (escribo esto desde una cola en la que me incorporé a las 4 de la mañana y en la que no sé cuántas horas estaré). Bolivia está quebrada y la gente pierde días sin trabajar para hacer cola y encima la inflación que genera el gobierno con su política fiscal y monetaria encarece todo y nos empobrece más.
Hoy Bolivia está quebrada y el presidente Arce en su incapacidad, irresponsabilidad y mediocridad no toma ninguna medida de fondo y sigue conduciendo el país por el despeñadero. Y tiene propuestas más propias de una comedia o un meme que de un jefe de Estado, como por ejemplo que ante la falta de combustible se trabaje en horario continuo o se pasen clases virtuales. Y nos dice que los problemas se deben a que la Asamblea no le aprueba unos créditos. Es tan mediocre Arce que se vanagloria de que ha endeudado al país y pretende que sigamos viviendo de crédito. Y es que pedir créditos para comprar combustibles es equivalente a una familia que no tiene qué comer, se endeude para celebrar la fiesta de 15 de la hija: por supuesto durante la fiesta vamos a comer, beber y bailar pero al día siguiente vamos a seguir igual de yescas pero debiendo más plata que no tenemos. Solo un idiota haría algo así.
En las tertulias y conversaciones políticas he escuchado que Arce pretendía mantener una apariencia de estabilidad económica para llegar a las elecciones con la mayor popularidad posible y acceder a una reelección y que para eso estaba tirando la casa por la ventana, endeudando al país, emitiendo moneda, apretando del cogote a los empresarios y gastando lo que no tiene. También he escuchado la hipótesis de que Arce, incluso aunque no sea candidato, quiere tratar de mantener la mayor estabilidad de manera superficial, endeudando al país, gastando todos los ahorros y recursos del Estado y al mismo tiempo cumplir con el pago de la deuda externa, para no ser el presidente con el cual Bolivia entró en default. Es decir, quiere que su legado sea el de un buen administrador y que la situación del país con el próximo presidente sea peor. Creo que la situación del país empeorará los próximos años, no importa quien sea presidente, y aunque el siguiente gobierno haga bien las cosas, las medidas estructurales que requiere Bolivia significarán un par de años de sacrificio y sufrimiento general de la población, después de todo, Evo Morales y Luis Arce van a dejarnos un país en toco, quebrado, sin nada y endeudado hasta el coto; van a dejarnos un país con una justicia mucho más corrupta de la que recibieron cuando empezaron a gobernar, con un instituciones desmanteladas, con empresas que vienen siendo agarradas del cuello y asfixiadas con leyes, impuestos y extorsiones del el 2006 para sostener un Estado despilfarrador y supernumerario, con capital humano que buscará mejores oportunidades en el exterior. El próximo presidente de Bolivia, heredará un país en peores condiciones de las que Arce lo recibió, como ministro o como presidente, y probablemente tendrá que negociar con los acreedores una restructuración de la deuda externa o entrará en default, porque su cumplimiento será insostenible. Pero aunque la crisis se intensifique los próximos años y oficialmente entremos en default, la historia juzgará a Evo y Arce como los causantes de la misma y Luis Arce Catacora será catalogado como uno de los peores presidentes de Bolivia, el peor del periodo contemporáneo, incluso peor que Evo. Será recordado como el presidente que dejó a Bolivia en quiebra.
Son las 7 de la mañana, y todavía no ha llegado combustible al surtidor donde hago cola, tal vez es porque cayó un meteorito en Júpiter.
Santa Cruz de la Sierra, 21/03/2025
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