domingo, 1 de septiembre de 2013

El gobierno que merecemos

Javier Paz García
Una característica de los países con baja corrupción es que se castigan severamente los actos de corrupción. Una característica de los países más corruptos es que apenas se castiga la corrupción. Esta afirmación, que suena a verdad de Perogrullo, parece ser ignorada por quienes eligen a los gobernantes: los ciudadanos.
En Bolivia pueden suceder cosas atroces cuya responsabilidad es del gobierno sin que apenas exista un costo político para los gobernantes de turno. Desde sus inicios, el gobierno de Evo Morales dio señales claras de combatir por sobre todas las cosas la disidencia, antes que la corrupción, de castigar a quienes cuestionen al gobierno o a sus funcionarios, antes que castigar a los corruptos. Para ello no hay mejor ejemplo que YPFB, donde, ante denuncias de corrupción, se castigó a los denunciantes y se premió al denunciado con una embajada en otro país.
Pero el causante de la corrupción no es solo de Evo Morales (aunque tiene mucha responsabilidad), sino también de la ciudadanía en general, que avaló una y otra vez los actos de corrupción de este gobierno, dándole su apoyo en varias elecciones posteriores.
No es suficiente justificarnos diciendo que este es un pueblo de ignorantes (que lo es), ya que hasta el más ignorante sabe que mentir y robar debería ser sancionable. El problema no es la ignorancia, sino la complacencia. Somos complacientes con la corrupción, con la mentira, con la ineptitud. Y por eso un gobierno puede crear empresas que no funcionan, no rendir cuentas de los gastos, utilizar la justicia como un arma de persecución política a opositores o intimidar y coartar a la prensa independiente, con un costo político mínimo.
Nos movemos según conveniencias y no según principios. Tratamos a los partidos políticos como si fueran equipos de fútbol, justificando el accionar del partido de nuestra preferencia y condenando todo lo que hacen los demás.
Si las acciones antidemocráticas de Evo (que las tuvo desde el principio de su gestión) y los actos de corrupción de su gobierno (que también existieron desde el inicio) hubieran tenido un castigo en las urnas, tendríamos un gobierno más democrático y menos corrupto. Los culpables de la situación actual, son los ciudadanos. El gobernante, simplemente intentará cimentar su poder hasta donde se lo permita su nivel de popularidad y la popularidad de Evo, a pesar de todo, sigue casi intacta.
Santa Cruz de la Sierra, 25/08/13

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Ayn Rand y la ética del egoísmo

Javier Paz García
La filosofía de Ayn Rand (San Petersburgo, 1905 – Nueva York, 1982) contiene una de las defensas más brillantes del egoísmo y a la vez un ataque recalcitrante hacia el mismo. Se podría decir que Rand identifica dos formas de egoísmo. La primera es honesta y beneficiosa para la sociedad, se caracteriza por el espíritu de superación del ser humano que lo convierte en un explorador, investigador, comerciante, científico, emprendedor. Su novela La Rebelión de Atlas identifica al industrial capitalista con esta forma, ya que arriesgando sus propios capitales crea empleos, genera industrias, desarrolla tecnologías y buscando su propio bien, termina beneficiando a toda la sociedad. Rand rememora de esta manera la mano invisible de Adam Smith.
Por otro lado está el egoísmo mentiroso y rastrero propio de los políticos quienes discursean sobre el bien común, sobre la generosidad, la solidaridad y sin embargo no gastan un centavo de su propio dinero en ayudar a otros y más bien viven buscando como sacarle más dinero al pueblo para quedarse con una mayor tajada. Los políticos que viven de la plata del pueblo y se enorgullecen de inaugurar obras como si las hubieran financiado con su dinero.
Y es que desde el motor de combustión hasta el teléfono celular son obra de visionarios e innovadores que en su afán de mejorar su propia condición, han logrado el mejoramiento de la humanidad entera por generaciones más allá de sus propias existencias. Por otro lado la actividad política, aunque indispensable, ha producido guerras, hambrunas, matanzas y pobreza crónica, siempre en aras del bien común, del destino manifiesto, o de alguna patraña que suene bien.
Lo paradójico es que en general la sociedad a menudo tiende a vilipendiar al empresario y a alabar al político, o en su forma agregada a maldecir al mercado y a santificar al Estado.
Rand nos invita a reconocer que existe una ética del egoísmo, o expresado de otra forma, un egoísmo ético; que la riqueza, cuando es fruto del esfuerzo propio y se ha logrado sin dañar a nadie, no tiene por qué ser motivo de vergüenza o condena. Nos muestra también que a menudo, quienes más condenan el egoísmo y proclaman la solidaridad, son los más egoístas y los menos solidarios.
Santa Cruz de la Sierra, 11/08/13

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martes, 6 de agosto de 2013

Sobre la ideología política de Jesucristo

Javier Paz García
Cada cierto tiempo aparece alguien afirmando que Jesucristo perteneció a tal o cual ideología política. El último de ellos fue Evo Morales quien dijo que el Mesías fue socialista. Tal afirmación importa un anacronismo, porque hace dos mil años no existía el socialismo. Sin embargo, no es ilícito deducir coincidencias entre las enseñanzas de Jesús y las de alguna doctrina política. Verbigracia, los socialistas podrían citar a Mateo 19, 24: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de los Cielos", para justificar que Jesús fue un precursor de sus ideas. Un poco más adelante, en Mateo 25, 14-30, la parábola de los talentos, sirve para condenar el igualitarismo socialista y justificar el uso del esfuerzo propio para la generación y acumulación de riqueza. Es que la Biblia, desde el Antiguo Testamento con un Jehová celoso y vengativo hasta el Nuevo con un Dios de amor, abunda en contradicciones y ambigüedades que pueden ser utilizadas para justificar muchas ideas opuestas entre sí.
Más allá del anacronismo, existe una razón cardinal por la cual Jesucristo no pudo haber sido ni socialista, ni liberal. Ambas doctrinas son materialistas (sin ninguna connotación peyorativa). Son materialistas porque postulan formas de utilizar los bienes materiales en una sociedad y postulan formas de gobierno de hombres para los hombres. El socialismo y el liberalismo nada tienen que decir sobre Dios, la otra vida, la existencia del cielo o el infierno y cuales acciones nos llevan a ellos. No es que nieguen la existencia de Dios o de la otra vida; ni la niegan ni la afirman, de la misma manera que nada tiene que decir la ciencia de la medicina sobre la astronomía.
En cambio las enseñanzas de Jesús, aunque tienen implicaciones éticas para este mundo, postulan la existencia un mundo posterior y tratan de guiarnos hacia él. El mismo Jesús fue claro sobre la diferencia entre los gobiernos de los hombres y el gobierno de Dios cuando, al ser preguntado sobre un tema impositivo, respondió “Dad al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” (Lucas 20, 25) y al ser consultado por Pilatos si era rey, contestó “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18, 36).
Una acotación final. Mientras los liberales siempre han postulado la creencia religiosa como algo íntimo y un derecho de los hombres, los socialistas históricamente han sido ateos y han combatido la religión. Una razón más para rechazar que Jesús haya podido ser socialista.
Santa Cruz de la Sierra, 04/08/13

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sábado, 3 de agosto de 2013

La naturaleza humana y el interés propio

Javier Paz García
El ser humano por naturaleza busca su propio interés antes que el interés ajeno. Procuramos proveer el alimento para nosotros y para nuestros hijos antes que proveer el alimento para nuestros vecinos. Procuramos satisfacer nuestras necesidades y placeres antes que satisfacer las necesidades y placeres de los demás.
La búsqueda del propio interés no es mala en sí misma, de hecho es la búsqueda del propio interés la que hace que la mayoría de la gente se levante temprano a trabajar en vez de quedarse durmiendo; nos lleva a trabajar y ahorrar, para poder gozar de una mejor vida para nosotros y nuestros hijos; a que nos vacunemos contra ciertas enfermedades y vayamos al médico cuando nos duele algo; a que el productor agrícola quiera acrecentar sus cultivos y nos provea de los alimentos necesarios; es la búsqueda del propio interés por parte de los comerciantes la que hace que no falten verduras y carnes en los mercados; la que hace que la tecnología avance y sea cada vez más accesible incluso a los más pobres.
La búsqueda del propio interés es parte de nuestro instinto de preservación. Esto no significa que somos personas ensimismadas y desconectadas de los demás. La mayoría tenemos un deseo sincero de que a nuestro prójimo le vaya bien y la mayoría estamos dispuestos a ayudar a nuestros prójimos cuando podemos; el propio interés no es excluyente de la solidaridad: sufrimos cuando vemos niños mendigando, pero no estamos dispuestos a cuidar de ellos de la manera en que cuidamos de nuestros propios hijos; nos angustiamos cuando escuchamos que un terremoto mató a miles de personas en Japón, pero la angustia es menor a la que sentimos cuando sucede una tragedia en nuestro propio país y es mucho menor aun a la que sentimos cuando fallece un familiar cercano.
Por ello pedirles a los políticos y empresarios que dejen de lado sus intereses particulares y antepongan el interés común es pedirles algo que va contra la naturaleza humana… es deshumanizarlos. Quienes piden que los empresarios o políticos velen por el bien común antes que por su propio interés cometen un acto de hipocresía intelectual y moral. Piden algo que ni ellos mismos practican. Y por supuesto, los políticos que dicen buscar el bien común por sobre sus propios intereses comenten una mentira del tamaño de Júpiter. Lo máximo que le podemos pedir a otro ser humano es que la búsqueda de su propio interés la haga de forma honesta, trabajando, sin robar ni mentir.
Santa Cruz de la Sierra, 28/07/13

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martes, 30 de julio de 2013

En defensa de Snowden

Javier Paz García
Inicio este artículo expresando mi admiración y respeto por Mario Vargas Llosa, pensador liberal al igual que yo. Debo hacerlo porque a continuación voy a criticar su postura con respecto al caso de Edward Snowden.
En su artículo Jubilar a los espías Vargas Llosa postula que “ejercitar la libertad en contra de la legalidad solo se justifica en países donde la legalidad está reñida con aquella”, y que en Estados Unidos no existe esta situación y que por lo tanto es condenable el accionar de Snowden. Esta postura básicamente justifica un doble estándar: está bien denunciar las acciones ilegales e inmorales de gobiernos totalitarios, pero está mal hacer lo mismo con gobiernos democráticos. Vargas Llosa afirma que la privacidad no existe por la prensa amarillista. ¿Y es que acaso eso justifica que los gobiernos espíen a sus ciudadanos de manera inconstitucional? Afirma que para hacer respetar el derecho a la privacidad existen leyes cuyos costos y tiempo las hacen inutilizables. Pero anteriormente critica que Snowden no haya recurrido a ese engorroso e ineficiente sistema judicial para ventilar sus denuncias. Critica que Snowden busque asilo en países que evidentemente tienen gobiernos represores de la libertad. Sin embargo debemos acotar que más que una elección de Snowden, es una consecuencia de que países verdaderamente democráticos le cierran las puertas ante el temor de las represalias de Estados Unidos. Para ejemplo nada mejor que la actitud sumisa y vergonzante de España, Francia y Portugal que le negaron el espacio aéreo al presidente de Bolivia ante el mero chisme de que Snowden se encontraba en su avión. Vargas Llosa afirma acertadamente que “Snowden no ha revelado nada que cualquiera que tiene dos dedos de frente sabía ya”. Tampoco es novedad que los políticos roban y mienten, pero eso no significa que cuando sale a la luz un caso de un político corrupto, uno vaya a justificarlo y dejarlo pasar. El espionaje masivo del gobierno de Estados Unidos va en contra de los derechos civiles protegidos bajo su propia constitución. El edificio que resguarda la declaración de independencia y la constitución de Estados Unidos, lleva inscrito en sus paredes la siguiente cita “La eterna vigilancia es el precio de la libertad”. Acciones como las de Snowden son parte de esa eterna vigilancia y evitan que gobiernos más o menos respetuosos de la libertad como el de los Estados Unidos, caigan en la tentación totalitaria como los de Venezuela y Bolivia.
Santa Cruz de la Sierra, 21/07/13

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miércoles, 24 de julio de 2013

Contrarevolución en Egipto

Javier Paz García
En mi artículo Revolución en Egipto (El Deber, 11/12/2012) hacía notar que en Egipto había llegado la democracia pero que ello no era sinónimo de libertad, y que el gobierno de Mohamed Mursi, se encaminaba más bien a cercenar libertades fundamentales e imponer ideas del fundamentalismo musulmán.
Muy a mi pesar aquel pronóstico se ha cumplido. La mayoría de los egipcios eligió democráticamente a un gobierno que quiere imponer sus preceptos religiosos a toda la nación. Tal imposición implica un cercenamiento de libertades y derechos humanos ampliamente reconocidos. Por ello una minoría que teme perder sus libertades civiles se ha insurreccionado contra un gobierno elegido democráticamente que sin embargo actúa de manera autoritaria. La idea de levantarse contra gobiernos autoritarios y liberticidas no es nueva. Por ejemplo John Locke defendía explícitamente el derecho de los ciudadanos a destronar a un rey cuando éste se convertía en un tirano; con lo encomiable que son los movimientos pacifistas y la admiración que tengo por personajes como Martin Luther King, Mahatma Gandhi o Nelson Mandela, podemos tener plena seguridad que si George Washington o Simón Bolívar no hubiesen tomado las armas, no se hubiese logrado la independencia americana.
En el caso egipcio existe legitimidad de ambos lados. Mursi tiene la legitimidad de haber sido elegido por la mayoría en elecciones libres. Los insurrectos tienen la legitimidad de estar luchando por preservar sus libertades civiles. El problema radica en los abusos de poder cometidos por el gobierno de Mursi. La solución por lo tanto debe basarse en consensuar una constitución que preserve y garantice las libertades civiles y políticas de todos los ciudadanos y ponga límites el poder del Estado. Entre las libertades que dicha constitución debe garantizar están la libertad de religión, la libertad de expresión, y el igual trato de hombres y mujeres ante la ley. Llegar a esa solución no es fácil. La mayoría musulmana debe comprometerse a respetar los derechos de las minorías. Pero incluso si los movimientos fundamentalistas musulmanes estuvieran dispuestos a dar tales garantías, existe la duda legítima (y reforzada por las acciones del gobierno de Mursi) sobre su compromiso a cumplirlas. Además están de por medio las Fuerzas Armadas, cuya cúpula es la que efectivamente tiene el poder y que no debe tener mucho interés en devolverlo a la sociedad civil y correr el riesgo de ser sustituida o incluso encarcelada. 
Santa Cruz de la Sierra, 14/07/13

domingo, 21 de julio de 2013

Evo en su salsa

Javier Paz García
Si hay algo que le gusta a Evo Morales es victimizarse. Desde sus inicios en los sindicatos cocaleros hasta su ascensión a la presidencia, una constante de la estrategia propagandística de Evo ha consistido en presentarse como la víctima. Inmediatamente después de ganar las elecciones se paseó con la misma chompa por todo el mundo contando que Bolivia era una especie de Sudáfrica donde se practicaba el apartheid, donde a los indios que aprendían a escribir se les cortaban las manos. Sin negar que en Bolivia existe racismo y discriminación como lo existe en todo el mundo, debemos dejar claro que esa versión de Evo es muy alejada de la realidad y responde a una estrategia de victimización que es casi un leitmotiv suyo.
Un comportamiento muy común en los seres humanos es el de sentirnos causantes de nuestras victorias y víctimas de nuestros fracasos. Evo lleva esta actitud hasta la hipérbole. Todo lo bueno que sucede en su país, e incluso en el planeta tierra y por qué no, también en el universo sideral es consecuencia de su sabiduría y accionar. Por el contrario, nada es su culpa. Todo lo malo que pasa es culpa del imperio, de la oligarquía, etc. ¡Hasta los terremotos son culpa del capitalismo! A cada rato inventa conspiraciones de las cuales dice tener pruebas que nunca presenta.
Cuando en Bolivia abundan los casos de corrupción y extorsión que involucran a personas del más alto nivel del gobierno, cuando la violencia y la inseguridad ciudadana no dan tregua, cuando los movimientos indígenas y obreros que creyeron en cantos de sirena empiezan a desencantarse, cuando abundan obras fantasmas, o construcciones a medias para las cuales ya se han hecho todos los desembolsos, cuando luego de siete años de gobierno no se le puede seguir echando la culpa a los predecesores, cuando no hay DEA, ni embajador de Estados Unidos, ni oposición a quien culpar de tantos problemas que sufre el país, entonces sucede el incidente del avión que le cae como anillo al dedo al presidente. De pronto todos los problemas cotidianos pasan a segundo plano y vemos a Evo Morales nuevamente en su mejor papel, el de víctima. The show must go on.
Santa Cruz de la Sierra, 07/07/13

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viernes, 12 de julio de 2013

El origen de la indignación

Javier Paz García
Los movimientos de indignados desde Europa hasta Latinoamérica tienen en común que sufren las consecuencias de los Estados de bienestar en proceso de descomposición. El Estado de bienestar, una amalgama de socialismo redistribuidor con liberalismo político, promete a sus ciudadanos educación, salud, empleo, vivienda, etc. Para ello impone un sistema de impuestos altos, proteccionismo y en general traba y dificulta la actividad económica. Mientras el capital instalado previamente a la construcción del sistema de bienestar sigue vigente, el Estado es capaz de recaudar fondos suficientes para seguir construyendo el sistema, y efectivamente otorga los servicios prometidos aunque a menudo de mala calidad (los sistemas públicos de salud y educación son generalmente malos). Este proceso puede tomar diez o veinte años, pero tarde o temprano las inversiones disminuyen, la actividad económica se desacelera, el desempleo aumenta y aparecen los indignados. Aparecen quienes se dan cuenta que el Estado les cobra impuestos suficientes para subvencionar servicios de primera y que a cambio reciben servicios de tercera categoría; aparecen quienes protestan por la corrupción e ineficiencia del aparato político; aparecen los jóvenes que no consiguen trabajos porque el Estados ha impuesto las suficientes trabas para evitar que el sector privado los contrate. Y todos ellos tienen razón al sentirse indignados. El problema radica en el diagnóstico que dan del problema y su solución. Quienes reclaman por mejores servicios no piensan en privatizarlos, sino en que el Estado milagrosamente los mejores y que además les baje los impuestos; quienes protestan por la corrupción, no piensan en reducir las atribuciones del Estado, sino en cambiar a sus funcionarios e incluso aumentar sus atribuciones y su poder; quienes protestan por el desempleo, no exigen leyes laborales más flexibles, sino al contrario más inflexibles. Por supuesto todo ello empeora el problema.
El origen de la indignación surge de la promesa incumplida de los políticos de garantizar el bienestar a todos y por contraparte de las expectativas creadas por millones de personas que llegan a creer que el bienestar económico no debe surgir del esfuerzo propio sino que es un “derecho” que el Estado está obligado a cumplir. Los indignados tienen razón cuando protestan contra el fracaso del Estado de bienestar que se les prometió, se equivocan cuando exigen más Estado de bienestar.
Santa Cruz de la Sierra, 30/06/13

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domingo, 30 de junio de 2013

El Estado de bienestar brasileño

Javier Paz García
Brasil está viviendo una ola de protestas generalizadas de la población que exige mejores servicios públicos a un menor precio, menos corrupción y una priorización del gasto público.
El caso sirve para ilustrar algunos de los problemas de un Estado de bienestar. El Estado de bienestar es un híbrido entre libre mercado y socialismo, donde existe la propiedad y la actividad privada combinada con altos impuestos y un Estado que redistribuye recursos e interviene fuertemente en la economía. Nunca, ningún político va a anunciar que sus acciones benefician a una minoría en perjuicio de la mayoría de la población y que además generan subdesarrollo y pobreza crónicos. Los políticos brasileños no son la excepción en este sentido, pero sus políticas hacen precisamente esto. El proteccionismo brasileño, bajo el argumento de proteger la industria nacional y las fuentes de trabajo, encarece los productos y reduce las opciones a millones de ciudadanos que se ven privados de comprar productos extranjeros de mejor calidad a menor precio. Esta restricción significa un mayor costo de vida para millones de brasileños. Los beneficiados son poderosos empresarios vinculados a los partidos políticos que pagan para mantener esos privilegios.
Los elevados impuestos son utilizados para subvencionar ciertos servicios como salud, educación y transporte. El casi monopolio del Estado en la otorgación de estos servicios ocasiona lo que ocasionan todos los monopolios: un servicio caro y de mala calidad. Por supuesto, la gente podrá creer que el servicio no es caro y que incluso es gratis, porque no se da cuenta que ese servicio lo pagan ellos mismos a través de sus impuestos.
La corrupción existe en todo sistema político, pero un Estado de bienestar como el brasileño, como sus presupuestos inflados, con sus grandes programas sociales, con sus medidas proteccionistas listas para beneficiar a tal o cual empresario, es idóneo para magnificar el problema. La solución habitual a la corrupción es cambiar a una pandilla de corruptos del partido de turno, por una nueva pandilla de corruptos perteneciente a otro partido político. Pocos entienden que mientras no se modifiquen los incentivos perversos del sistema político, la corrupción no puede disminuir.
Brasil, al igual que el resto de Latinoamérica, vive una bonanza gracias a los precios internacionales de las materias primas. A medida que esos precios se estabilicen o caigan, el barco empezará a hacer aguas.
Santa Cruz de la Sierra, 23/06/13

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miércoles, 26 de junio de 2013

Los orígenes del Gran Hermano

Javier Paz García
En 1949 George Orwell (1903 – 1950) publicó la novela “1984”, que narra la vida de un individuo que vive bajo un régimen totalitario que todo lo vigila, todo lo sabe y mantiene a la población bajo el mayor control posible. Este régimen se hace llamar el Gran Hermano. Desde entonces, no es infrecuente que se tilde de Gran Hermano a un gobierno que trata de controlar, reprimir y saber todo lo que hacen sus habitantes.
Saber y controlar todo es el nirvana de cualquier dictador. Pero incluso líderes que no podemos calificar de dictadores tienen la tentación de aumentar su poder y entrometerse en las vidas ajenas. El gobierno de Barack Obama se encuentra actualmente en esa situación. El problema es que Obama no es presidente de alguna nación sudamericana donde los gobernantes están acostumbrados a invadir la privacidad y violar la ley con impunidad. Los norteamericanos son muy celosos de sus libertades civiles y políticas y su derecho a la privacidad; y enterarse que el gobierno tiene acceso a millones de llamadas telefónicas, correos electrónicos o conversaciones de Facebook no les ha gustado para nada. Ellos tienen claro que el poder del gobierno debe tener ciertos límites y que los gobernantes deben respetarlos. Richard Nixon, tuvo que renunciar a la presidencia por un escándalo similar: el espionaje de las oficinas del partido demócrata en Watergate. Hoy Obama no pretende espiar a un partido, sino a toda la población. De pronto el presidente que suscitó tantas esperanzas en su país, que afirmó que tendría la administración más transparente se ve envuelto en oscuras aventuras de espionaje a su misma población: una acción más propia de dictadores que de quien se autodenomina “líder del mundo libre”. A eso se suma el escándalo por la utilización de la agencia de impuestos para amedrentar a organizaciones civiles vinculadas al partido republicano y vemos que poco o nada hay de transparente y ejemplar en la conducta del gobierno norteamericano.
Los ciudadanos estadounidenses tienen todo el derecho de sentirse indignados por el accionar del gobierno de Obama, similar al Gran Hermano orwelliano. Es importante que hagan sentir esa indignación para forzar al gobierno a ponerle un alto a su accionar. Sería fabuloso que ese ejemplo también lo siguieran los ciudadanos de todo el mundo contra las medidas abusivas de sus gobiernos.
Santa Cruz de la Sierra, 16/06/13

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martes, 18 de junio de 2013

Movimiento al Socialismo

Javier Paz García
Ese es el nombre del partido político en actual función de gobierno. Y cuando un partido con ese nombre pretende implementar el socialismo en Bolivia ¿de qué nos podemos extrañar? ¿O es que alguien creyó que éste iba a ser un gobierno autonomista, descentralizador, respetuoso de la libertad y la iniciativa privada? ¡Pero si el discurso de Evo cuando era cocalero es el mismo de ahora!
Y para los que no saben en que consiste el socialismo, éste se basa en el control de los medios de producción por parte del Estado. Dentro de ese esquema es perfectamente lógico que el MAS quiera nacionalizar los hidrocarburos, las minas, el agua, la electricidad, las tierras, etc. Es perfectamente lógico que intente destruir a los sectores privados y tomar su lugar. Es perfectamente lógico que se oponga a las autonomías, porque no puede existir un gobierno socialista y autonomista, eso es un oxímoron. El socialismo, en su significado pleno y real, significa control de los medios de producción y planificación centralizada.
Significa también la existencia de un partido único, que en los tiempos actuales se logra sin la necesidad de abolir los partidos de oposición como lo hicieran Lenin o Hitler, sino simplemente persiguiendo a sus líderes, llenándolos de juicios, cortándoles las fuentes de financiamiento, amenazando a los empresarios que no den muestra de sumisión al régimen. Y quien sea tan tonto para creer en eso de la cultura de la paz que tanto pregonan los socialistas bolivianos no tiene más que leer un poco de historia y la misma literatura socialista desde Marx hasta ahora para darse cuenta de que los socialistas son orgullosamente favorables a la violencia, siempre que no sea usada en contra suya. Y los hechos corroboran esta afirmación: el incendio de la prefectura de Cochabamba, la aprobación forzada de la nueva constitución, el cerco a Santa Cruz (que por cierto impulsó a sus líderes a legítima e ineficazmente buscar mecanismos de autodefensa), el montaje de Pando con muertes incluidas para sacar de camino a un gobernador opositor, la destitución de gobernadores y alcaldes opositores a sola acusación del gobierno central, el ataque terrorista a un medio de comunicación en Yacuiba, el uso permanente y escandaloso de los bienes del Estado para propaganda a favor del gobierno y la lista de arbitrariedades y abusos puede seguir y seguir.

Santa Cruz de la Sierra, 09/06/13

Desabastecimiento en Venezuela

Javier Paz García
De pronto es noticia mundial la cantidad de papel higiénico que consumen los venezolanos, junto con fábulas sobre presuntos planes malévolos elucubrados por la oposición para evitar que los venezolanos se puedan limpiar el trasero adecuadamente y así hacer quedar mal a Nicolás Maduro. Ante tal noticia me sentí tentado a escribir un artículo proponiendo que la falta de papel higiénico se debía a que los venezolanos comían más que antes gracias a las exitosas políticas del socialismo cuyo modelo es Cuba, ejemplo de abundancia. No me imaginé que sería un ministro del propio gobierno venezolano quien me ganaría a publicar el sarcasmo. En Venezuela no solo falta papel higiénico, también falta carne, harina, leche, etc. ¿Debemos suponer que los habitantes de aquel país caribeño han desarrollado un apetito voraz, tal vez producto del cambio climático causado por los países capitalistas y que por tal motivo se comen las cosas antes de que lleguen a los supermercados? ¿O tal vez han desarrollado un método para eliminar a los tan vilipendiados intermediarios que lucran al interponerse entre el productor y el consumidor y que por tal motivo se ven los estantes vacíos? O tal vez el desabastecimiento es un invento de la oposición. En fin, cualquier teoría conspirativa es válida para librar de culpa a los culpables de destrozar a un país que nada en petróleo. 
Lo curioso es que si Hugo Chávez luego de subir al poder, no hubiera hecho absolutamente nada, Venezuela estuviera mejor; incluso si entre él y su partido hubieran robado el doble o el triple de lo que han robado, con no hacer nada más, Venezuela estaría mejor. Pero en el afán de controlar todo, de centralizar todo, de acabar con cualquier atisbo de libertad y liquidar a cualquiera que osara contradecir al caudillo es que fueron ahogando la iniciativa privada, poniendo trabas a la innovación y al comercio, y terminaron en el desastre en el que están y del que no van a salir por mucho tiempo. El problema no es de producción: Bolivia no produce automóviles y no hay desabastecimiento de los mismos y hay muchos países que no producen papel higiénico, y no por ello sufren la falta de este material. El control de precios, el tipo de cambio oficial alejado de la realidad económica, los controles cambiarios, las trabas burocráticas a la exportación e importación son los causantes de la debacle venezolana. Ojo que Argentina va por el mismo camino.
Santa Cruz de la Sierra, 02/06/13

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sábado, 1 de junio de 2013

El lucro y la educación

Javier Paz García
No es mi propósito en estas líneas criticar la educación estatal sino criticar la intromisión del Estado en la educación privada con ánimo de lucro y criticar a aquellos que quieren abolirla.
Pocos atributos humanos reciben tanta mala (e injustificada) propaganda como el ánimo de lucro. Y los epítetos aumentan cuando se asocia el lucro con actividades como la educación. Es común la posición de que la educación no debería ser privada, ni estar sujeta al ánimo de lucro.
Para refutar esta posición voy a presentar tres argumentos. En primer lugar, los principales responsables de la educación de los hijos son los propios padres. Deben ser los padres quienes decidan cómo y dónde educar a sus hijos. Cuando el Estado prohíbe la educación privada les quita potestad a los padres. De hecho los regímenes autoritarios (cuya característica común es intentar controlar el pensamiento y la información) prohíben o controlan la educación privada.
En segundo lugar, si el Estado en una sociedad multicultural está dispuesto a abolir la educación privada, ¿va a establecer escuelas para cristianos, musulmanes, judíos, ateos, budistas, etc.? Este no es un punto de poca importancia. Un sistema educativo privado permite que los ciudadanos se organicen de acuerdo a sus necesidades y creencias propias, en cambio los sistemas estatales son centralizados y homogéneos.
El tercer argumento es económico. Es un hecho que la competencia en un mercado libre mejora la calidad y baja los precios. Lo mismo sucede en la educación.
Argüir que existen escuelas privadas de mala calidad no es suficiente, por dos motivos. 1ro.- porque la educación estatal en promedio es peor que la privada. Basándonos en la calidad, sería el sistema estatal el que debería cerrarse. 2do.- porque el padre no está obligado a inscribir a sus hijos a un colegio que considera de mala calidad y si la educación privada no es de su agrado, tiene la opción de inscribirlos en escuelas públicas.
Otro argumento frecuente es el de los que cuestionan que algunos, por su capacidad económica, puedan adquirir una educación mejor a la de otros. Este es el argumento de la envidia, de los que proponen igualar para abajo. Con los envidiosos y resentidos no vale la pena discutir, ellos no utilizan la razón, la lógica, ni forman sus opiniones de acuerdo a argumentos y refutaciones, sino que son guiados por la maldad y la envidia de ver a otros en mejor situación que ellos.
Santa Cruz de la Sierra, 26/05/13

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Noticias de Venezuela e inoperancia continental

Javier Paz García
Son preocupantes las noticias que llegan desde Venezuela. 1.- Las elecciones se llevaron a cabo sin la presencia de misiones de observación imparciales y confiables. 2.- Existieron indicios de fraude denunciados por la oposición. 3.- El organismo electoral se negó a hacer el escrutinio de los votos en su debido momento. 4-. Una ministra anunció estar preparando la celda para alojar al líder de la oposición. 5.- En la Asamblea Nacional se les negó la palabra a los representantes de la oposición. 6.- En la Asamblea Nacional miembros del partido de gobierno propinaron una golpiza terrible a algunos asambleístas de la oposición, ante las risas del presidente de la Asamblea. 7.- El presidente de la Asamblea Nacional amenazó con poner en práctica “ideas locas” para poner en su sitio a la oposición. 8.- El presidente en ejercicio Nicolás Maduro aseguró conocer quienes no votaron por él en las elecciones.
Todo esto debería ser suficiente para poner en acción los mecanismos continentales en defensa de la democracia y sin embargo apenas existen reacciones. Con esta actitud, la izquierda continental queda totalmente desprestigiada en cuanto a la defensa de la democracia y los derechos humanos que tanto se ufanan en utilizar contra los gobiernos dictatoriales del pasado. La afirmación de Maduro, en cuanto a saber quiénes no votaron por él es sumamente grave tanto si es cierta como si es falsa. Si es cierta, demuestra que el sistema electrónico de votación no respeta el secreto del voto. Si es falsa, de todas maneras representa una amenaza y una intimidación contra quienes no votaron por el partido de gobierno, algo inaceptable en una verdadera democracia.
Por supuesto, esperar una reacción en defensa de la democracia de regímenes como el de Evo Morales, Rafael Correa o Cristina Fernández sería equivalente a esperar que Videla critique a Pinochet por abusos contra la disidencia. Estos son regímenes, que al igual que los de Videla, Bánzer y Pinochet en su época, estaban dispuestos a lo que sea por mantener el poder y parte de ello consistía en cubrirse las espaldas los unos a los otros.  
Uno esperaría otra reacción de gobiernos como el Brasil, Chile o Méjico, y de organizaciones como la OEA o la ONU, pero todos han preferido no molestarse ni molestar. Habrá que preguntarse más adelante para qué sirven estas organizaciones y todos los documentos que se firman en defensa de la democracia si a la hora de la verdad quedan en letra muerta.
Santa Cruz de la Sierra, 19/05/13

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miércoles, 22 de mayo de 2013

¿La historia se repite?


Javier Paz García
La revolución del 52, liderada por Víctor Paz Estenssoro, estatizó empresas, creo campos de concentración para prisioneros políticos, espantó las inversiones y fue fundamental para explicar el subdesarrollo y fracaso económico del país por las siguientes 3 décadas. En una de las grandes ironías de la historia, fue el propio Víctor Paz quien a mediados de los 80, tuvo que deshacer casi totalmente el modelo económico que él mismo había impuesto y fue su sucesor y su partido quienes en los noventa terminaron de enterrar lo hecho en la revolución del 52, privatizando las empresas estatales y abriendo las puertas a la inversión extranjera. Los frutos de las acertadas políticas del nada revolucionario ni nacionalista Movimiento Nacionalista Revolucionario los cosechó Evo Morales quien en el 2006 asumió como presidente en un país que atraía inversiones de todo tipo y se veía como el polo energético del subcontinente.
En el plano externo, una crisis mundial iniciada el 97 en los países del sureste asiático impactó en Bolivia y dejó mal parados a los gobiernos llamados neoliberales; fue seguida por un auge en las materias primas impulsado principalmente por China, dando a Bolivia el mayor auge económico de su historia, lo cual significó para la gestión de Evo Morales más ingresos en siete años que todos los años anteriores desde el inicio de la democracia… de mala suerte no se puede quejar Su Excelencia. El auge económico, producto inversiones hechas en otras gestiones y de factores externos le permitió crear bonos y estatizar empresas como también ahuyentar inversiones, perseguir políticos, infringir las leyes, violar derechos humanos, y aun así mantener una popularidad altísima tal como lo hiciera su colega Paz Estenssoro a mediados del siglo pasado.
Lo irónico, lo doblemente irónico (algunos dirían que trágico) es que, tal como hizo Paz Estenssoro, Evo Morales podría terminar privatizando lo que estatizó. Por lo menos en tal sentido van sus declaraciones sobre la inminente quiebra de la mina Huanuni y la amenaza de que el Estado no va a invertir un peso para reactivarla. Y no es el único caso. Ahí está la planta industrializadora de coca o las fábricas de papel y de cartón de las que nadie sabe nada o la exploración petrolera que es prácticamente nula desde que el Estado tomó el timón.
Morales ha afirmado que no lee mucho. Si lo hiciera tal vez hubiera aprendido que sus políticas conducen al fracaso y le habría evitado a este pobre país el mal sabor de repetir sus errores.
Santa Cruz de la Sierra, 12/05/13
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domingo, 12 de mayo de 2013

Genio detectivesco


Javier Paz García
En la novela detectivesca, el persona central es el detective quien con ingenio y perspicacia soluciona misterios en un inicio inextricables. Edgar Allan Poe inventó a Monsieur Auguste Dupin, Arthur Conan Doyle a Sherlock Holmes, Gilbert Keith Chesterton al padre Brown, Agatha Christie a Hércules Poirot y Jorge Luis Borges a Jorge Luis Borges.
Si un asesinato ha sido cometido, Holmes o Poirot pueden resolverlo sin dificultad. Los problemas que investiga el ficticio Borges son de naturaleza metafísica: la invención de un mundo idealista llamado Uqbar cuyo descubrimiento se debió a la conjunción de un espejo y una enciclopedia pirática, la búsqueda de un libro en una biblioteca similar al universo, las tribulaciones de un inmortal que ya no quiere serlo, la pesadilla de recordarlo todo, el atroz encuentro de Borges con Borges en un banquillo frente al río Charles, la existencia de un objeto que permite ver todos los lugares del mundo vistos desde todos los ángulos, o la atrevida sugerencia de que los seres humanos no somos muy diferentes a los Yahoos.
¡Pero que nadie acuse a Borges, el autor, de no poder inventar y resolver un asesinato! Ahí está Erik Lönnrot, quien descifró el esquema de un cuádruple crimen donde él mismo fue la tercera y última víctima. Sucede que un asesinato es algo vulgar, y por eso Borges inventa a un Lönnrot para que lo investigue y solucione, y reserva a Borges para misterios verdaderamente inescrutables.
En sus cuentos, el escritor Jorge Luis Borges crea universos fantásticos que son explorados por el ficticio Borges. En ellos el narrador, el detective y la víctima son la misma persona, los victimarios son el tiempo, el espacio, el infinito y la eternidad. Y mientras que los misterios de Dupin, Holmes o el padre Brown no pasan de causar un asombro momentáneo y ciertamente no ponen en peligro al lector, los metafísicos laberintos borgeanos terminan perdiendo a quien los lee, como lo hicieron con su autor.
Santa Cruz de la Sierra, 05/05/13
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jueves, 2 de mayo de 2013

¿Por qué la polarización en Venezuela?


Javier Paz García
La democracia es un sistema que permite resolver pacíficamente las luchas de poder. Pero para ello depende de que se respeten los derechos civiles y políticos. La asunción de Hugo Chávez al poder significo la continua socavación de los derechos y libertades básicas de la ciudadanía, la concentración del poder en manos del grupo gobernante y la persecución política de aquellos que pudieran representar una amenaza para el régimen. El caudillo utilizó los vastos ingresos petroleros para crear un Estado de Bienestar mediante las denominadas misiones, que son programas de ayuda a los sectores más pobres de la sociedad venezolana; de esta forma capturó gran parte del electorado del país. A su vez manejó un discurso típico del socialismo, enfatizando la lucha de clases y culpando a las clases medias y altas por la pobreza de las clases bajas. Este discurso fue acompañado de confiscaciones arbitrarias de la propiedad privada, persecuciones políticas, privaciones de la libertad sin causa justa ni debido proceso, regulaciones que ahogaron al sector empresarial, competencia desleal y la formación de un empresariado corrupto creado por los familiares y amigos de los burócratas. Estas injusticias fueron justificadas por el gobierno en parte como revancha por el pasado presuntamente explotador de los políticos y empresarios damnificados y en parte como necesarias para financiar los programas gubernamentales y alcanzar la igualdad y justicia social. Lo cierto es que el gobierno no necesitaba confiscar nada para financiar sus misiones, ya que sus amplios ingresos petroleros eran más que suficientes a tal punto que sigue regalando buena parte de ellos a Cuba y a otros países con alineación ideológica. Pero la persecución política y el cerco económico sirvieron para acabar por muchos años con cualquier posibilidad de lograr un frente democrático capaz de enfrentar al aparato estatal. Hoy Venezuela está dividida entre quienes reciben una renta o beneficio por parte del Estado y no sienten la pérdida de sus derechos civiles y políticos por estar circunstancialmente alineados con el partido de gobierno y quienes han sido víctimas de los abusos del gobierno, han perdido sus trabajos y sus bienes, han visto cada vez más difícil procurar el pan de cada día y solo reciben palo e insultos de parte de los burócratas en el poder. Las dos últimas elecciones indican que el pueblo venezolano está dividido casi por la mitad entre ambos grupos.
Santa Cruz de la Sierra, 28/04/13
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domingo, 28 de abril de 2013

Prohibición de armas e indefensión ciudadana


Javier Paz García
Uno de los derechos fundamentales desde la concepción lockeana es el derecho a la defensa propia. En tal sentido, el derecho de la ciudadanía a poseer armas de fuego cumple básicamente dos funciones: 1) en lo personal, sirve para que el ciudadano se defienda de actos que atenten contra su vida, integridad y propiedad, como ser intentos de asaltos o asesinatos. Y en el plano político sirven para 2) ejercer el derecho a la rebelión contra un gobierno que se ha convertido en tiránico.
Las leyes que prohíben las armas de fuego vulneran nuestro derecho a la defensa propia tanto contra criminales comunes como contra gobiernos despóticos. No es casualidad que los países libres en general permiten que sus ciudadanos posean armas de fuego. En Suiza casi todos los hogares poseen armas de fuego y es una de las sociedades más pacíficas y tranquilas del mundo. Es en las tiranías como Cuba, China, Corea del Norte donde el Estado trata de mantener las armas de fuego fuera del alcance de la sociedad civil.
En Venezuela y Bolivia, los actuales gobiernos socialistas siguiendo la línea represiva cubana, hace ya varios años promulgaron leyes prohibiendo o restringiendo severamente el comercio y la posesión de armas de fuego. Lo hicieron bajo el argumento de que querían luchar contra la violencia y el crimen. Hoy tanto Venezuela como Bolivia tienen mucho mayor criminalidad que antes de que se promulguen tales leyes y de hecho Venezuela tiene una de las tasas de asesinatos y homicidios más altas del mundo.
Por supuesto, el motivo principal de estas medidas no es reducir la criminalidad, sino dejar en una situación de indefensión a la ciudadanía frente a un Estado dispuesto a vulnerar derechos civiles y políticos universalmente consagrados. Lo de luchar contra la criminalidad es propaganda destinada a ingenuos e incautos (que por cierto son la mayoría) que aplauden estas medidas debido a una incapacidad de analizar sus consecuencias de largo plazo.
Aunque es evidente, vale la pena recalcar que con leyes o sin leyes, los criminales siempre encontrarán la forma de poseer armas, por lo tanto lo único que estas leyes hacen es desarmar a quienes obedecen la ley.
Si en Bolivia y Venezuela se eliminara la prohibición de armas y se permitiera que los guardias de seguridad y serenos nocturnos las porten, se reducirían significativamente los atracos, robos y homicidios que tienen en vilo a la sociedad.
Santa Cruz de la Sierra,
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domingo, 21 de abril de 2013

La dama de la libertad


Javier Paz García
Cuando Margaret Thatcher asumió como primer ministra en 1979, Gran Bretaña estaba en declive político, económico y moral. La economía era altamente estatizada e ineficiente y el país estaba secuestrado por sindicatos capaces de torcer al poder político para adquirir mayores rentas y privilegios. Como indica la edición digital de The Economist, “Ella creía que las naciones podían hacerse grandes solo si se permitía a los individuos ser libres. Sus luchas tenían un lema: el derecho de los individuos de dirigir sus propias vidas, tan libres como sea posible de la micro-administración del Estado”. Thatcher tenía algo que normalmente adolecen los políticos: principios. Ella tenía principios y no estaba dispuesta a sacrificarlos por popularidad, por lo que diga la opinión pública o lo que señalen las encuestas. Incluso estuvo dispuesta a enfrentarse a su propio partido por defenderlos. Afortunadamente (y esto no es poca cosa) creía en los principios acertados. Creía en la protección de la libertad individual como fin supremo del Estado, creía que la libertad creaba las condiciones propicias para generar desarrollo económico y reducir la pobreza y creía que el Estado al involucrarse en la actividad económica se convertía en un obstáculo a la prosperidad. El tiempo le dio la razón: Inglaterra pasó de la decadencia que algunos veían como inevitable a convertirse nuevamente en una de las naciones más prósperas del planeta.
Una de las mayores influencias de Thatcher fue el premio Nobel de economía Friedrich Hayek quien, luego de experimentar los horrores del nazismo, escribió Camino a la Servidumbre para advertir a las sociedades libres sobre los peligros de las políticas colectivistas. Citando nuevamente a The Economist, “hoy en día, el péndulo se está alejando peligrosamente de los principios que la Sra. Thatcher defendió. En gran parte del primer mundo, el tamaño del Estado en la economía ha crecido bastante en años recientes. Las regulaciones – excesivas, tanto como necesarias – están enredando al sector privado. Las empresas están bajo tal escrutinio como no lo han estado en 30 años. Los manifestantes protestan contra la existencia misma de la industria bancaria. Y con el auge de China, el control estatal, y no el liberalismo económico, está siendo alabado como modelo para países emergentes. Para un mundo en desesperada necesidad de crecimiento, esta es la dirección equivocada… Lo que el mundo necesita ahora es más thatcherismo y no menos.”
Santa Cruz de la Sierra, 14/04/13
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martes, 9 de abril de 2013

Las locuras de un dictador


Javier Paz García
Una virtud de las democracias es que no son propensas a iniciar guerras. Esto se debe a que los líderes democráticos deben su posición al voto popular, y el pueblo no es amigo de iniciar conflictos que cuestan caro, tanto en vidas como en prosperidad. Los dictadores, no tienen ese tipo de inconvenientes: creen que al pueblo no le deben nada, y que más bien sus súbditos deben estar agradecidos y mostrar obediencia hacia ellos. Ese es el caso de Corea del Norte, un país donde a pesar de la pobreza extrema en la que vive gran parte de su población, la dictadura hereditaria prefiere gastar en su presupuesto militar que en la educación y la salud de sus habitantes.
Kim Jong Un, el joven y recientemente entronizado líder de Corea del Norte aparentemente necesita demostrar fortaleza tanto para consolidar su poder internamente como para presionar a la comunidad internacional a ablandar las sanciones que existen contra su país por su programa nuclear.  Entre las escaladas retóricas, Corea del Norte ha amenazado con atacar Guam, Hawai, Japón y Corea del Sur, ha solicitado que las misiones diplomáticas existentes en Pyongyang se retiren del país porque ya no puede garantizarles la seguridad y ha anunciado la intención de reactivar un reactor nuclear. También ha prohibido el acceso a los surcoreanos a la zona industrial de Kaesong.
El nivel de beligerancia verbal mostrado por Corea del Norte tiene preocupada a la comunidad internacional, pero sobre todo a Corea del Sur cuya población sería la mayor damnificada si estallara una guerra. Solo el régimen conoce las verdaderas intenciones de esta escalada y hasta donde están dispuestos a llegar, pero China, la mayor potencia militar de la región, cuyo gobierno comunista es aliado de Corea del Norte, puede y debe jugar un papel protagónico para desinflar un potencial conflicto y reducir la tensión en la región. 
Un conflicto bélico no beneficia a los principales actores. No beneficia a la población de Corea del Norte que encima de la pobreza en la que vive, tendría que sufrir los tormentos de una guerra; no beneficia a Corea del Sur porque su población y sus ciudades serían las primeras víctimas de ataques con misiles; y no beneficia a la dictadura norcoreana que posiblemente terminaría perdiendo las riendas del poder.
Esperemos que la sensatez se imponga y que todas las amenazas no pasen de retórica.
Santa Cruz de la Sierra, 07/04/13
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miércoles, 3 de abril de 2013

Quijotesco Evo


Javier Paz García
Releyendo El Quijote se me antoja comparar aquella obra con lo que sucede en mi país donde también la realidad se confunde con la ficción, y Evo Morales convertido en caballero andante, desfacedor de tuertos, auxilio de los menesterosos, azote del capitalismo, reserva moral de la humanidad pretende salvar al planeta y a sus habitantes de no sé qué cosa.
Don Quijote, es capaz de alterar la realidad; verbigracia confundir molinos con gigantes o manadas de cabras con ejércitos enemigos y de esa manera crear aventuras propias de la andante caballería. La capacidad para ajustar el entorno a sus delirios también le sirve al Caballero de la Triste Figura para explicar un mal desenlace en sus aventuras: si algo le sale mal simplemente es debido a los encantamientos que sobre él ponen los malos encantadores, envidiosos de su fama. Análogamente Evo inventa encantamientos, conspiraciones, ejércitos separatistas, empresarios que causan desabastecimiento, imperios que provocan que sus propios funcionarios públicos sean corruptos y extorsionadores, y lanza acusaciones con tanta imaginación como ausencia de pruebas.
El fiel escudero Sancho Panza a veces compartía la locura de su jefe, otras le reconocía loco y hasta le tomaba el pelo. Y así sucede con los varios escuderos de Evo. El más sincero y fiel de ellos es el canciller Choquehuanca que entre otras cosas, afirma que las piedras tienen sexo. Pero no quepa duda que otros escuderos, menos fantasiosos, se deben reír en sus adentros cuando el Jefazo pronuncia alguna evada de esas que dan vueltas al mundo por ingeniosas y cómicas. Y es que si Sancho pronuncia refranes a troche y moche, Evo tiene sus evadas, que también salen de su boca con prodigalidad, como aquella de que que los terremotos son consecuencia de las políticas neoliberales, o que sus antepasados lucharon contra el romano romano o que en 10 o 20 años estaremos mejor que Suiza.
Por supuesto, no todas son similitudes, también hay contrastes entre don Quijote y Evo. Uno de ellos es que don Quijote era un caballero honorable que cumplía la palabra empeñada, como cuando pierde un duelo con el Caballero de la Blanca Luna y se compromete a abandonar la andante caballería. Al contrario, Evo es bastante mentirosillo y puede prometer una cosa y al tiempo renegar de ella sin empacho ni vergüenza, como sucede con el tema de su reelección para un tercer periodo consecutivo. 
Santa Cruz de la Sierra, 30/03/13
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martes, 26 de marzo de 2013

¡A parir como conejos!


Javier Paz García
Recientemente el presidente Evo Morales afirmó que “apenas somos 11 millones (de bolivianos), así que compañeros y compañeras, prohibido usar condones”. Esta frase  es útil para esclarecer algunas diferencias entre un individualista liberal como yo, y un colectivista antiliberal como Morales.
Para el individualista liberal más importante que la cantidad de habitantes, es la calidad de vida que cada uno pueda tener. El colectivista antiliberal, no ve individuos, ve masas: llámese proletarios, ricos, burgueses, etc. Mientras mayores las masas de pobres que voten por él, mejor.
El individualista liberal cree que la función del Estado es proteger las libertades individuales para que cada persona busque la felicidad. La razón de ser del hombre no es poblar territorio, aportar más impuestos o engrandecer al Estado. Para el colectivista antiliberal el ser humano es una pieza al servicio del Estado, entonces mientras más piezas seamos más poderoso el Estado, más impuestos recauda, más reclutas tienen las Fuerzas Armadas.
El individualista liberal cree que cada persona debe asumir la responsabilidad de sus propios actos. Cree que no hay mayor responsabilidad y compromiso que el de ser padres y que un padre debe procurar el sustento de sus hijos pero también darle el alimento moral y ético para convertirlos en personas de bien. El colectivista antiliberal cree que el Estado todopoderoso es capaz incluso de sustituir la insustituible función de los padres, por ello quiere imponer una educación homogénea y no le es ilógico arengar a la gente a que tenga hijos como conejos aunque los abandonen o los críen sin amor.
Un colectivista antiliberal como Morales considera que hay que tener hijos porque Bolivia está despoblada y no repara en que una familia pobre que tiene uno o dos hijos puede dar a esos niños un mejor futuro, pero una familia pobre que tiene cinco o diez hijos, casi inexorablemente está condenando a esos niños a la misma o mayor pobreza. En cambio un individualista liberal prefiere un país despoblado pero donde haya menos pobreza y mejores niveles de vida.
Mientras que un individualista liberal considera que los padres deben comprometerse a amar, cuidar y guiar a sus hijos, a un colectivista antiliberal como Evo Morales no repara en el sufrimiento de los niños que nacen de la irresponsabilidad y sufren el abandono; para él más importante es poblar territorio y habla de demografía como si se tratara de criar gallinas o vacas.
Santa Cruz de la Sierra, 24/03/13
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martes, 19 de marzo de 2013

¡Que no vengan los turistas!


Javier Paz García
Ese es el mensaje que Bolivia da. El turista que viene a este país debe estar prevenido de que lo hace bajo su propio riesgo. Y los riesgos son varios ya que criminalidad y la inseguridad ciudadana van en aumento; en ciertas partes del país existe xenofobia y un antiamericanismo y anti europeísmo que tristemente es fomentado por el gobierno de turno; existe el riesgo de ser enjuiciado por expresar desagrado por una ciudad y si algo parece sucio, fétido, de mala calidad, pues es mejor callarse para no tener que enfrentar a fiscales y jueces que pretenden limitar incluso la opinión de la gente; los caminos en general son malos, llenos de baches, pobremente señalizados y peligrosos; el idioma inglés, esencial para el turismo, es hablado por muy pocos.
Pero creo que la flor de todos los inconvenientes se la gana una herramienta que el actual presidente del Estado perfeccionó durante sus épocas de sindicalista cocalero y que atormenta la vida de todos en este país: el bloqueo de caminos. Hoy es tal la debilidad del Estado que cinco bellacos son suficientes para paralizar el tránsito de cualquier carretera del país. Los motivos pueden ser diversos, desde cambiar el nombre de un aeropuerto, defenestrar a un alcalde elegido democráticamente o exigir alguna subvención o privilegio al gobierno. Los bloqueos de rutas son tan habituales que ya no son novedad ni causan sorpresa, son parte de la cotidianidad. Probablemente hay más días en el año donde existe algún camino bloqueado, que días en que todas las rutas están expeditas. El daño que causan es tremendo: las frutas y verduras se pudren sin que nadie compense a los perjudicados, las actividades agrícolas e industriales se paralizan, los transportistas quedan horas, días o semanas varados sin ganarse el sustento y los turistas se quedan sin poder completar todo su itinerario por culpa del tiempo perdido. Y en esta tierra de nadie no hay policías que desbloqueen, ni fiscales que procesen y encarcelen a quienes truncan el derecho de otros a circular libremente por caminos públicos.
Como ejemplo, pienso en los dos últimos festivales de música barroca, donde esos músicos que vinieron de todo el mundo con la predisposición de regalarnos su arte (y digo “regalarnos” porque muchos conciertos son gratuitos) fueron recibidos con la desagradable noticia de que no podían llegar a sus destinos por algún bloqueo ¡Es verdaderamente vergonzoso y triste!
Santa Cruz de la Sierra, 17/03/13
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miércoles, 13 de marzo de 2013

La “democracia” autoritaria


Javier Paz García
Si en un grupo de tres personas integrado por dos hombres y una mujer, uno de ellos decide hacer una votación para violar sexualmente a la dama y en dicha votación gana el sí con el voto de los dos hombres, a nadie se le ocurriría justificar semejante acto bajo el argumento de que la decisión fue democrática. Sin embargo muchos están dispuestos a justificar los atropellos que cometen gobernantes populistas y autoritarios bajo el pretexto de que la mayoría los apoya. Y de esa manera los caudillos roban, confiscan lo que ha sido fruto del trabajo ajeno, persiguen y encarcelan a quienes no han cometido otro delito que discrepar con el jefazo, mienten y reniegan de su palabra empeñada, tuercen las leyes a su favor, compran o intimidan a jueces y fiscales para que prevariquen, violan la constitución y las leyes que han jurado cumplir.
También hay quienes, reconociendo los abusos cometidos, los justifican diciendo que el caudillo ha ayudado a los pobres. Semejante argumento es análogo a decir que si un cura es pederasta, pero hace un buen trabajo ayudando a los niños indigentes, entonces no merece castigo alguno y hay que dejarlo que continúe con su labor. Como que una acción buena borra una mala. Pues en los ejemplos precedentes ni los dos caballeros violadores son demócratas ni el cura está libre de pecado y los tres deberían pagar sus culpas en la justicia terrenal.
La mayoría de los países democráticos reconocen que existen ciertos derechos individuales que son inalienables como ser la vida y la libertad y que hay ciertas acciones que un Estado republicano no debe permitir incluso si la mayoría lo consiente. También reconocen que la justicia debe aplicarse por igual para todos y que si alguien comete un delito, pues debe ser juzgado y cumplir su condena sin importar quién es y qué cosas buenas ha hecho en el pasado. Donde hay justicia un violador va a la cárcel, sin importar si es presidente de la república, si ganó la copa mundial de fútbol o si sacó de la pobreza a un millón de personas.
Los nuevos caudillos “democráticos” en cambio ignoran estos principios y sostienen por un lado que el apoyo de la mayoría los habilita para cometer todo tipo de atropellos contra la vida, la libertad y la propiedad de otras personas y por otro lado que sus actos de corrupción, abusos y violaciones a las leyes sus abusos, están justificados y redimidos por unos cuantos programas de ayuda a los más pobres. Tristemente esa es la situación de varios países de Latinoamérica.
Santa Cruz de la Sierra, 10/03/13
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martes, 5 de marzo de 2013

La picardía de Quevedo y Villegas


Javier Paz García
Alguno apellidado Quevedo o Villegas podría ver el título de esta nota y empezar a leerla ávidamente esperando encontrar denuncias de actos ilícitos contra su persona o un familiar suyo. No tiene de qué preocuparse, porque la persona que me ocupa es nada menos que Don Francisco de Quevedo y Villegas, uno de los más altos exponentes de la literatura española, a la altura de su amigo Cervantes o su enemigo Góngora. Y por picardía no me refiero a acciones deshonestas, sino a ese humor tan típico de los españoles que nos puede hacer doler la panza de risa.
Jorge Luis Borges ha dicho de él que “sus duras páginas no fomentan, ni siquiera toleran, el menor desahogo sentimental (“Ser sensiblero es tener éxito”, ha observado George Moore.)” y que se lo puede considerar como un “literato de los literatos”. Su prosa, hace burla y escarnio de tantos sinsentidos que a menudo pasan por elegante filosofía y su sátira puede llegar hasta lo soez sin dejar de ser graciosa. Prueba de ello son sus Gracias y desgracias del ojo del culo, donde en su introducción nos advierte que “Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente.” Nos declama que “No hay contento en esta vida / que se pueda comparar / al contento que es cagar” y que “No hay gusto más descansado / que después de haber cagado”. Y entre las gracias cuenta que “muchos filósofos y anacoretas, que para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo, inquietud ni guerra?”. Y entre las desgracias se encuentra que “Vese el otro pobre condenado toreador de a pie embestido del toro, vuélvese para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por no salir ellos presto desgárrale el toro al pobre culo.”
En su Carta de un cornudo a otro, donde nos dice que “…nosotros conforme a buena justicia siempre tenemos razón para ser cornudos; porque si la mujer es buena, comunicarla con los próximos es caridad y si es mala, es alivio propio.”  

Santa Cruz de la Sierra, 03/03/13
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