jueves, 14 de noviembre de 2019

La prensa bajo el yugo masista

Javier Paz García
Hay dos cosas que una tiranía busca controlar por sobre todo: las armas y la prensa. Por eso las naciones deberían evitar que los gobernantes tengan tanto el monopolio de las armas, como de las letras. El Estado boliviano, ya tiene y tenía antes de Evo el monopolio de las armas, entonces solo le quedaba controlar la prensa… y lo logró.
La estrategia del MAS consistió en multiplicar radios comunitarias, crear un periódico y hacer de todos los medios estatales instrumentos de propaganda para ensalzar al gobierno y criticar a la oposición. Luego, en presionar a los medios independientes con fiscalizaciones de impuestos, multas y otras formas de chantaje para que no sean críticos del gobierno. Incluso ha utilizado el acoso y la persecución de periodistas, como es el caso de Carlos Valverde, quien por denunciar el caso Zapata, tuvo que huir a Argentina un tiempo para resguardar su vida y su libertad. Por un lado, el gobierno mediante leyes abusivas que violan la propiedad privada ha obligado a los medios a usar su tiempo radial – que es su fuente de ingresos – de forma gratuita para publicitar la ley contra el racismo y otras leyes del Estado. Los incrementos salariales obligatorios – otro atentado contra la propiedad privada y contra la libertad de asociación – junto con leyes que obligan a ciertos beneficios a sus periodistas han puesto en peligro la sustentabilidad financiera de los medios de comunicación. Este tipo de medidas, lamentablemente son apoyadas por los mismos periodistas, quienes de forma miope no se dan cuenta que en el largo plazo están poniendo en peligro sus fuentes de empleo. El otorgamiento de propaganda estatal a quienes se encuadran es otra forma de chantaje para controlar los medios. Leyes como la ley contra el racismo y toda forma de discriminación son otra herramienta, una especie de espada de Damocles para enjuiciar, prácticamente a quien quieran, con el argumento de que son racistas. Esta es otra lección que los periodistas y todos los bolivianos deberían aprender: se debe proteger la libertad de expresión, sin condiciones. Quien escribe repudia el racismo, pero considera que una persona racista debería tener el derecho a expresarse al respecto. Es mejor proteger el derecho a la libre expresión bajo el riesgo de que haya personas que inciten al odio, que prohibir expresiones racistas bajo el riesgo de que se utilice para acallar a la prensa y a los ciudadanos, como efectivamente ha sucedido durante la tiranía del MAS.
Todas estas medidas de corte fascista, impulsadas a lo largo de casi 14 años han ocasionado una degradación del periodismo. Han ocasionado que los medios sean cautos y prefieran enfocarse en crónica roja antes que hacer análisis político. Han ocasionado que los periodistas más brillantes y más valientes sean apartados de los medios de prensa para dar lugar, en muchos casos, a esbirros mediocres. Han ocasionado que los periodistas tengan miedo: por su fuente de trabajo, por su libertad, por su integridad física e incluso la de sus familias y por tanto, callen, y dejen de investigar lo que le molesta al régimen y sean blandos en sus entrevistas a los miembros del partido. Luego de la salida del régimen, no solo existe la imperiosa tarea de recomponer los órganos del Estado para que dejen de servir a un régimen de terror y se encaucen en el respeto a la ley, sino también de recomponer el periodismo, un periodismo libre, valiente, contestatario, inquisitivo, que sea capaz de cuestionar al poder. No puede existir democracia sin una prensa libre, es momento de que la prensa recupere su libertad.
Santa Cruz de la Sierra, 14/11/19
http://javierpaz01.blogspot.com/

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