jueves, 31 de octubre de 2019

La violencia ante un cambio de paradigma

Javier Paz García
En mi anterior artículo mencionaba que Evo Morales había provocado una suerte de embrujo en todo el país. Fue tanta la esperanza que generó, que buena parte de la población estaba dispuesta a creerle todo. Así, si el MAS mataba en la Calancha, era culpa de la derecha, si mataba en Cochabamba y quemaba la prefectura, era culpa de Manfred, si mataba en Pando era culpa de Leopoldo, si mataba en El Alto y quemaba la alcaldía, era culpa de Doria Medina y los incendios en Mairana hace dos días son culpa de Luis Fernando Camacho. Si creemos a Morales, opositores de diferentes regiones, de diferentes agrupaciones políticas y en diferentes momentos históricos al parecer tienen una predilección común por matarse entre ellos y quemar edificios; más razonable es suponer que el elemento común en todos estos casos, el MAS, fue el causante de la violencia, las muertes y los incendios. 
El gobierno reprimió, incluso mató, y logró quedar de víctima, perseguir gente y ganar popularidad. Y esa es una característica fundamental de su estrategia: usar la violencia y luego, de alguna manera hacer creer a la población que los violentos eran los otros, los opositores, los neoliberales, la derecha, los vendepatrias. Y para mérito del MAS, su estrategia les funcionó… hasta ahora. Y el paradigma bajo el cual esta estrategia funcionó fue la de un Evo Morales que era considerado un semi-dios, una persona honesta hasta el límite de la honestidad, desprendida hasta el límite del desprendimiento, desprovista de interés propio y solo con el interés común en mente. Entonces, si esta especie de santo decía que tal o cual era el malo, el violento, el racista, el lacayo del imperio, la gente le creía. El problema para el MAS es que la burla a la voluntad popular expresada el 21F y el fraude electoral han desnudado la farsa que es Juan Evo Morales Ayma. Lo han mostrado como un impostor, un mentiroso, un ambicioso que quiere amarrarse al poder a como dé lugar. Cómo ejemplo pongo el cerco a las ciudades. Al inicio de su gestión Evo Morales no solo amenazó con cercar ciudades, sino que las cercó: cercó Cochabamba el 2007 y quemó la prefectura y cercó Santa Cruz el 2008 y su popularidad subió. Hace unos días solo amenazó con hacerlo y ha recibido una condena sin precedente. Lo que hizo el 2007 y el 2008 fue mucho más grave que la simple amenaza actual. Sin embargo, antes ganó popularidad, hoy ganó repudio. 
Hoy el MAS juega a lo mismo: a generar miedo, a amenazar con cercar ciudades, a generar enfrentamientos y muertes y luego culpar a la oposición. Sin embargo hay una diferencia fundamental: ya nadie les cree. Hoy quien no está con el MAS sabe que son una sarta de maleantes, mentirosos y ladrones y quien está con el MAS también sabe que son una sarta de maleantes, mentirosos y ladrones. Y ante el cambio de paradigma, la segunda parte de su estrategia no funciona. Luego de generar la violencia no pueden convencer a la población que ellos son las víctimas y a la afrenta de la violencia se le suma la afrenta de la mentira. Entonces ante cada acto violento, ante cada amenaza que realizan, pierden popularidad y generan el repudio de la población. Y cuando salen con la mentira, con la historia descabellada de que ellos son unos santos que fueron atacados por hordas violentas de la oposición, la gente se molesta aun más. 
Para el MAS esto es un problema serio porque les arrebata las únicas armas que saben usar: la violencia y la mentira. Creo que el cambio de paradigma es irreversible y que la popularidad de Evo Morales caerá en picada y ante cada acto violento, ante cada amenaza que él y su partido hagan caerá aun más. Hay un riesgo: una vez descubierta la farsa que es Evo, el MAS puede renunciar a todo intento de pretender respetar la democracia, el Estado de Derecho y las libertades civiles y radicalizar la violencia. Creo que la estrategia para la resistencia democrática debe seguir siendo la protesta no violenta evitando la confrontación, la adhesión de sectores sociales a las protestas y la masificación de la gente en las calles de todo el país. Falta poco. ¡Nadie se cansa! ¡Nadie se rinde!
Santa Cruz de la Sierra, 31/10/19
http://javierpaz01.blogspot.com/

2 comentarios:

Unknown dijo...

Sssw

Chaly Vera dijo...

Espero que tengas razón, los de mi generación creemos que a la violencia se le debe responder con violencia, al que te tira un cachorro, tirarle un cartucho.

Guaido nos mostró que la no violencia no conduce a nada.

Repito, espero que tengas razón

Abrazos