Javier Paz García
El gobierno de Rodrigo Paz nos tiene acostumbrados a hacer las cosas tarde y mal. Ayer cambió el régimen cambiario fijo y esta vez tampoco decepcionó. Una medida que debió tomarse a los días o semanas de asumir el gobierno, tardó lo que tarda un niño en gestarse y dar a luz. Con la medida el gobierno abandona el tipo de cambio fijo y permite un cambio flexible, pero fiel al estilo del gobierno de deslindarse de sus responsabilidades, pone la carga de la estabilidad cambiaria sobre las entidades de intermediación financiera (EIF) en vez de sobre quien por norma tiene que hacerlo: el Banco Central de Bolivia. Así como el presidente y capitán general del Estado Plurinacional de Bolivia, pidió a la población que salga y desbloquee, cuando es obligación del Estado y del gobierno constitucionalmente elegido hacerlo, hoy el Banco Central de Bolivia pretende traspasar la responsabilidad de la estabilidad cambiaria a los bancos privados, prohibiéndoles vender dólares por encima de los diez centavos del cambio oficial.
La resolución de directorio Nro. 88/2026 del Banco Central de Bolivia, casi está muy bien, pero está muy mal. Establece un reglamento de operaciones cambiarias que en esencia dice que tipo de cambio oficial será determinado por las operaciones que realice el sistema financiero. Eso está muy bien, y así se determina con leves variaciones de forma el tipo de cambio oficial en Brasil, Paraguay, Chile, Perú, Argentina, Estados Unidos, la Unión Europea y casi todo el mundo. Pero luego, para no dejar de ser un país bananero, introduce en su artículo 6 lo siguiente:
Se denomina valor referencial de venta del USD al que resulte de sumar al TCO 10 centavos de boliviano. Las EIF no podrán vender USD por encima del valor referencial de venta.
Con este artículo el Banco Central elimina la libertad cambiaria en las entidades de intermediación financiera y de cierta forma pretende traspasar la responsabilidad de la estabilidad cambiaria a los bancos privados ¡Tal cual Arce Catacora! Omitiendo este artículo, la RD 88/2026 hubiera sido muy buena; su inclusión la hace muy mala. El actual gobierno no tenía más que copiar lo que hace cualquiera de nuestros vecinos para tener corregir el régimen cambiario, pero decidieron darle su toque folklórico y plurinacional. Y para ser justos, el nuevo régimen cambiario es mejor que lo que había antes, pero no es lo óptimo y pareciera que el gobierno de Rodrigo Paz no aspira a hacer las cosas bien, sino simplemente a ser un poco mejor que su antecesor.
Lo correcto sería que las personas, empresas y entidades financieras puedan pactar libremente el tipo de cambio, sin ninguna restricción y que el tipo de cambio oficial refleje la realidad del mercado y sirva como referente informativo y de ninguna manera coercitivo y obligatorio como lo han hecho. Un régimen de tipo de cambio libre no impide al gobierno participar en el mercado y manipularlo vendiendo o comprando monedas extranjeras: a riesgo de aburrir, reitero que así funciona en todo el mundo incluidos nuestros países cinco vecinos. Pero el gobierno no ha buscado adoptar mejores prácticas, sino que en esencia ha mantenido el paradigma del MAS de que el gobierno puede imponer el tipo de cambio oficial por la fuerza, con la variación de que ahora va a dejar que éste se mueva como máximo diez centavos por día. Curiosamente, el artículo 6 prohíbe a los bancos vender dólares por encima de los diez centavos del tipo de cambio oficial, pero no por debajo. Esto parece mostrar una preocupación por una depreciación acelerada del boliviano, y no por una apreciación. La depreciación de una moneda en el largo plazo proviene de la excesiva emisión monetaria del mismo Banco Central, por lo que el objetivo del artículo 6 parecería tener el objetivo de evitar, retrasar o paliar los efectos de la irresponsabilidad del mismo Banco Central.
Santa Cruz de la Sierra, 27/06/26
http://javierpaz01.blogspot.com/
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