jueves, 19 de abril de 2007

Diario de viaje II

Jueves 5 de abril
Barranquilla, Colombia
1:37
Mi paso por Maracaibo fue fugaz. Llegué a las 6:30 a.m. y salí a las 4:00 p.m. La razón fue que en la terminal me dijeron que no iban a haber buses a Cartagena hasta el sábado y pasar Semana Santa en Cartagena se pintaba mejor. En Maracaibo me recibió John Segundo “Maracucho” Vargas, un amigo de Antonieta. Me recogió de la terminal a las 7:30 a.m., fuimos a su casa, dormí una siesta hasta las 10, usé Internet, salimos a pasear, me invitó el almuerzo y me despachó. Muy buen tipo. De Maracaibo tomé un trufi a Maicao. Al cruzar la frontera unos milicos venezolanos me quisieron hacer problema para cruzar, decían que yo tenía que salir por donde entré. Lo que querían era plata pero no les di ni un peso. De Maicao tomé un mini bus a Barranquilla. Entre los pasajeros venía una señora chavista roja rojita, de clase humilde y muy buena gente. Ah, hoy tomé refresco de tamarindo. Llevo viajando casi sin descanso desde Caracas, estuve dos días sin bañarme, pero ya me bañé en aguas deliciosamente frías y estoy desnudo en la cama del hotel Samaritano (una pocilga al frente de la terminal, donde se alojan los choferes de bus) escribiendo mi diario. Mañana voy pa´ Cartagena a la casa del colo y tal vez me bañe en el mar. Este es el punto más alto al que voy a llegar (en realidad fue Maicao) mañana comienzo un descenso continuo hacia el sur.
Viernes 6 de abril
Cartagena de Indias, Colombia
8:00
Cartagena es un paraíso. La ciudad antigua tiene una muralla muy bien conservada y restaurada y dentro del casco todo es estilo colonial. Tiene playas preciosas y está en pleno mar caribe. En el tramo Barranquilla-Cartagena el ejército nos bajó y nos requisó. Estoy ahora con la familia de Gustavo que me ha metido un poco de miedo con respecto a viajar por tierra en Colombia.

Lunes 9 de abril
00:18
Estuve paseando por las calles de Cartagena con alguien armado. Me enteré del asunto cuando quisimos entrar a un bar y el guardia de seguridad nos requisó. El dueño de la pistola me contó que siempre sale armado y que la ha usado una vez.
Fui con la mamá de Gustavo al acuario y a las islas del Rosario, un lugar paradisíaco. Sigo tomando diferentes jugos de frutas tropicales ¡qué delicia! Mañana voy a bucear. Los días en Cartagena han sido intensos pero hoy extrañé Santa Cruz.

Martes 10 de abril
8:10
Estoy en el bus de salida a Medellín. Mi paso por Cartagena estuvo buenísimo. La mamá y los hermanos de “Gustavito” se pasaron. Me hospedaron, me hicieron pasear y ayer me llevaron a “La Langosta”, un restaurante finísimo donde han comido Álvaro Uribe, Alberto Fujimori y Gabriel García Márquez. Me pedí una deliciosa cacerola de langostas y langostinos. Ayer fui de buceo y vi de cerca los corales del mar Caribe, ¡un espectáculo de la naturaleza! Tomé jugo de maracuya, limonada y comí melón y papaya. Almorcé pescado con el típico arroz con coco.
Ayer en Cali explotó un coche bomba dejando un muerto y más de 30 heridos. Las FARC liberaron a una secuestrada que llevaba 2 meses de embarazo. En Colombia todavía existe el terrorismo, sin embargo todos concuerdan que desde Uribe es presidente la guerrilla ya no tiene vía libre y más bien está acorralada. Todavía hay colombianos que me dicen que no se animarían a viajar en bus entre ciudades y todos concuerdan que hay que evitar viajar de noche. Juan Carlos me contó historias de miedo de Maicao y me dijo que por suerte no me pasó nada ahí. Colombia sigue lejos de ser un país normal y seguro.
Pasé Semana Santa en Cartagena y me chocó el misticismo, la superstición y la idolatría de nuestros pueblos. El día que llegué vi una noticia en la tele de una señora que vio suciedad en el control remoto de tu T.V. y “noto” que la suciedad era el rostro de la virgen. Lo declaró un milagro y ahí ves colas de gentes perdiendo su tiempo para ver “el milagro”. En la tele mostraron el control y no vi más que suciedad. Y si fue un milagro, ¡qué milagro más inútil!

Miércoles 11 de abril
Medellín, Colombia
21:19
Hoy comí achuo, una fruta parecida al motojobobo. Hablando de frutas, en Venezuela y Colombia venden manga verde con sal y pimienta en todas partes, o sea que no es solamente costumbre beniana. Creo que entiendo un poco la metida de pata de una miss (no me acuerdo el nombre) con respecto a que en Bolivia no hay solo indios. Desde que llegué a Caracas, cada vez que digo que soy boliviano es motivo de asombro y contrariedad en personas de toda clase y estrato y han sido muchas veces que me han preguntado explícitamente si acaso en Bolivia no eran todos indios.
Ayer comencé a leer “El laberinto de la soledad” de Octavio Paz. Creo que me va a gustar. Por otro lado, creo que no voy a ir a Bogotá. Me atraen más los cafetales de Manizales y una cabalgata a caballo en Popayán. Mañana tomo una decisión al respecto.
Hoy me sucedió algo curioso. Caminaba por la plaza Bolívar en Medellín junto a Alba, la señora que me está hospedando, cuando pasó un hombre vendiendo lotería y tumbó un billete en frente mío, aparentemente por accidente sin haberse percatado de ello. Yo le toqué el hombro y le apunté el billete caído. El me agradeció, pidió bendiciones al cielo para mí y me ofreció vendérmelo. Yo le dije que no gracias y seguí mi camino. No le hubiera dado la menor importancia al suceso si no fuera porque Alba me dijo que todo era un truco para que yo alce el boleto y me lo quede, para luego ser acosado por el vendedor y forzado a comprar el boleto. El tipo espera la mala fe de las personas para ganarse unos pesos extras.
Ya comencé el proyecto Osama II, jejeje. En la casa hay una guitarra desafinada. Tal vez mañana la afine y toque un rato.

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