domingo, 3 de abril de 2016

El legado del Socialismo del Siglo XXI

El inicio del siglo XXI coincidió con la llegada al poder de gobiernos identificados con el Socialismo del Siglo XXI en casi toda Sudamérica. Hugo Chávez asumió la presidencia de Venezuela en 1999, Lula da Silva el 2003 en Brasil, Néstor Kirchner el 2003 seguido en Argentina, Evo Morales el 2006 en Bolivia, Rafael Correa el 2007 en Ecuador.
El legado de esta corriente es muy poco halagador. Con respecto a la institucionalidad han destrozado las instituciones del Estado y la independencia de poderes, concentrando el poder en manos del presidente. Han usado la justicia como un instrumento de acoso y persecución política y han hundido al sistema judicial en el fondo de la corrupción. Se han puesto por encima de la constitución y las leyes.
Con respecto la iniciativa empresarial han violentado la propiedad privada y han generado una camada de empresarios clientelistas, dependientes de la protección y los privilegios del Estado.
Con respecto a la libertad de expresión han instituido el reino de la autocensura y el miedo a opinar contra ellos. Han cerrado, acosado y censurado a medios de prensa. Han vindicado la violencia y la fuerza como métodos legítimos de mantener el poder. Han hecho del odio y la venganza un tema discursivo recurrente.
Con respecto a la moral y la ética han dejado claro que todo vale para mantenerse en el poder. Han hecho de la verdad una víctima. Han manipulado la opinión pública, han comprado jueces y fiscales, han mentido para atacar a sus adversarios políticos y para protegerse de sus propias ilegalidades y mentiras. Se han hecho inmensamente ricos. Llegaron con el discurso de acabar con la corrupción de sus antecesores y fueron exponencialmente más corruptos. Pero sobre todo han idiotizado a pueblos enteros, que ya no se sorprenden por nada; pueblos para los cuales un robo de millones de dólares, la mentira permanente, burda y palpable, el encarcelamiento injusto o el asesinato de un líder opositor no son razones suficientes para quitar el apoyo al caudillo. Lo más trágico es que su inmoralidad y corrupción son asumidas como normales por el pueblo; han corrompido y reducido los estándares morales de toda la ciudadanía.
En economía han gozado de una bonanza económica que mentirosamente se atribuyen como mérito propio. Sin embargo han sembrado las bases para una pobreza crónica que ya es evidente en Venezuela. Han cosechado lo que otros sembraron, pero no sembraron nada en su lugar y han dilapidado recursos escandalosamente.
Santa Cruz de la Sierra, 20/03/16
http://javierpaz01.blogspot.com/

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