domingo, 17 de febrero de 2013

Mensajero del amor


Javier Paz García
La prosa poética de Hernando García Vespa (Magdalena, Beni 10/08/1927 – Santa Cruz de la Sierra 13/02/2012) es notable no solo por su calidad estética y su fino manejo de la lengua castellana sino también por su mensaje ético: “La palabra nos fue dada como don para expresar amor, belleza y alegría. Si no vas a decir nada que colme el aliento y el corazón de tu prójimo, cállate. Guardia silencio. El mundo está lleno de amargura, para que agregues las gotas de tu acíbar al pozo de las desesperanzas”. García Vespa le canta a la vida y nos convoca a aprovecharla con pasión, con esperanza pero sobre todo con amor: “El amor es al alma lo que el rocío a la flor” por ello, “demuestra lo que puedes en el amor y no en el odio”.  Y es que es efímero nuestro paso por este mundo como para ocuparlo en rencores y resentimientos y es “dichoso aquel que al perdonar, olvida”.
Su prosa intuye o prefigura al amor como una ética panteísta: Amar implica ejercitar la mesura, la gratitud, la humildad, la cortesía, el respeto, la caridad hacia el prójimo, hacia la naturaleza y hacia nosotros mismos. “Perfecciona tu espíritu y halla en tu corazón los tesoros del bien. Respeta y honra la verdad; cierra la puerta al egoísmo; conserva tu integridad moral y confía en la Providencia de Dios. Estudia. Mantén tu mente sana. Distánciate del mal. Vence la duda y el obstáculo. Irradia simpatía y amistad. Ríe. Date al amor… que es el camino cierto.”
La lluvia, la flor, el río, la selva indómita, las aves y los animales son una constante fuente de inspiración y permean su obra. “Árbol, milagro de la creación, símbolo de la fecundidad, protector de la tierra, prodigio de la Naturaleza… Padre del fuego y de la lluvia, armonía del paisaje, hogar baldío del pobre… Nido del ave, ánfora del trino, arca del viento, pureza del ambiente, raíz, flor, fruto… eso eres, árbol, gloria y magia del verde, sombra solaz, agua y pan del caminante.” “Mágicos arreboles dibujan en el cielo los pinceles de Dios. Hechizo del crepúsculo. Olor a tierra húmeda, a greda del barranco, a lujuria de cabras. Ríos corren hacia el mar como boas inmensas de topacio. Palpitaciones del follaje. Canto de las cigarras. Geometría del bejuco. Concupiscencia del colibrí… y la flor. En la perdiz que reina en los barbechos, la tarde dulcemente silba su tristeza.”
Él ya partió, pero nos ha dejado una prosa límpida con su mensaje de amor, nos ha dejado recuerdos de un hombre bondadoso, sereno y meditativo. Me ha dejado la alegría de haberlo tenido por abuelo.
Santa Cruz de la Sierra, 09/02/13
http://javierpaz01.blogspot.com/

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